El presidente de la República dio una importante noticia: 2 millones de puestos de trabajo afiliados al Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) en los últimos tres años y medio.

No se trata de simples números fríos. Detrás de estas cifras hay 2 millones de historias personales de éxito, con rostro, con nombre y apellido que reflejan aspectos de nuestro mercado laboral y de nuestra economía.

Generar el doble de empleos de lo que el crecimiento económico le da a México por sí mismo significa que hay reformas, cambios que están funcionando; no es espontáneo, el mercado de trabajo genera crecimiento económico y ese crecimiento genera un número de empleos.

El logro está basado en cuatro importantes rubros: el primero, sin duda, la reforma laboral; también la simplificación administrativa para la apertura de pequeñas empresas que generan empleos; la reforma hacendaria, que eliminó el régimen de pequeños contribuyentes y el cuarto, pero no menos importante, el diálogo social con los actores de la producción, que le han hecho a México tener 33 meses sin una sola huelga federal, lo que se traduce en la conservación de la planta de empleo en el país.

El 41% de estos nuevos puestos formales de trabajo son para mujeres y jóvenes, y son empleos permanentes, no eventuales.

Dos millones de trabajadores formales y sus familias que han transformado positivamente sus vidas, ya que, al cotizar en el IMSS, tienen además de un ingreso, acceso a servicios de salud, de guardería, al seguro contra accidentes y enfermedades de trabajo; a un seguro de cesantía por edad avanzada para la pensión o jubilación a través del ahorro para el retiro.

Los más de 18 millones de trabajadores asegurados al IMSS tienen acceso a beneficios que les sirven para acrecentar y proteger su patrimonio familiar, como son: el crédito para adquirir una vivienda del Infonavit y el crédito al consumo, a través del Infonacot, que en esta administración ha brindado más de 3.4 millones de créditos a trabajadores por un monto de 42,000 millones de pesos.

Los trabajadores formales se benefician de la capacitación, que brinda gratuitamente el Servicio Nacional de Empleo, el cual en poco más de tres años ha otorgado casi 1 millón de becas de capacitación laboral, principalmente a jóvenes y mujeres, que al concluir se han integrado al empleo formal.

Otro aspecto que explica estos 2 millones de historias de éxito es quiénes generan y ofrecen esas oportunidades de trabajo: los comercios, las fábricas, los negocios formales, que aportan 76% del Producto Interno Bruto del País, y que están encabezados por emprendedores y empresarios comprometidos con México, con su gente y con la formalidad.

Son ellos, que hacen posible esta cifra de puestos de trabajo asegurados en el IMSS, quienes merecen el reconocimiento de la sociedad y del gobierno de la República, porque con sus inversiones y con las oportunidades de empleo formal que generan reiteran su confianza en México y son ejemplo para muchos con deseos de emprender.

Las cifras reflejan la salud y el vigor de nuestro mercado laboral, producto de la colaboración entre los factores de la producción y el gobierno del presidente Enrique Peña Nieto que, a través de las reformas impulsadas con gran sentido social, incluida la reforma laboral, han generado un clima propicio para los negocios, la inversión y la contratación formal.

Pero la mejoría en nuestro mercado laboral no sólo se da en términos cuantitativos, en el número de empleos, sino también en calidad, con un menor número de accidentes de trabajo, inclusión de grupos vulnerables, mayor productividad y mayor estabilidad en las fuentes de trabajo. Ésta no es una aseveración que provenga de la propia autoridad laboral o del gobierno. El Foro Económico Mundial indica, por ejemplo, que México mejoró siete posiciones en su pilar del mercado laboral, lo que contribuyó a la mejora de cuatro posiciones en el índice de competitividad global 2015-2016.

La mayor generación de empleos formales se debe también en buena medida a acciones como el Programa para la Formalización del Empleo, que se puso en marcha por primera vez en el 2013, y que en este 2016, con el acuerdo unánime de la Conferencia Nacional de Gobernadores, se puso nuevamente en marcha, con la participación activa de todos los gobiernos de las entidades federativas.

Finalmente, en materia de formalización de empleos es posible tener un crecimiento, porque hemos generado las condiciones para que haya círculos virtuosos que permitan que gente que estaba en la informalidad, que buscaba un primer empleo, que necesitaba capacitación o becas o apoyos, encuentre un empleo formal con prestaciones y seguridad social.

*El autor es secretario del Trabajo y Previsión Social.