El conjunto actual de leyes elecorales que rigen en México es uno de los saldos del conflicto postelectoral de los comicios presidenciales del 2006. A fines del 2007, los partidos políticos, en uno de los pocos consensos que han logrado en el Congreso en los últimos años, aprobaron una reforma electoral que nació cuestionada, pero que defendieron ferreamente y lograron no sólo cambiar las reglas del juego electoral, sino remover al entonces titular del IFE.

Los principales argumentos que sustentaban la aprobación de estas leyes fueron: a) Disminuir el conflicto político permanente para facilitar los acuerdos políticos y la aprobación de reformas (para lo cual, unificaron las fechas electorales en un solo momento cada año); b) Fiscalizar y regular las precampañas, que nunca fueron contempladas en la ley entonces vigente, y c) Evitar las campañas negativas para que el ciudadano escuchara propuestas y no ataques, y otros argumentos similares que hoy parecen muy lejanos, después de ver la campaña del 2009 y, muy especialmente, las campañas electorales del 2010 en 14 estados.

a) ¿Cuáles acuerdos hemos logrado gracias a que el calendario electoral se unificó? Que yo recuerde ninguno importante. Claro que habrá quién defienda algunas nuevas leyes, pero ni una sola reforma que cambie estructuralmente la viabilidad, la competitividad, la estructura o el funcionamiento de México.

b) ¿Fiscalizar las precampañas? ¿ya se dio el IFE cuenta de que en los 14 estados que hoy tienen elecciones se están utilizando recursos abiertamente para la precampaña de todos los presidenciables? Revisando cada lunes la prensa nacional (sí, la nacional, aunque las campañas sean locales) podemos reconstruir las actividades electorales de Creel, Josefina, Manlio, Peña, Beatriz, Fidel, Lozano, Ebrard, Andrés Manuel, y otros aspirantes a la candidatura que seguramente repetirán estos recorridos en los seis estados con elecciones el año que entra. ¿No es esto precampaña?

c) ¿Evitar campañas negativas? Observemos cada vez que le ponen un micrófono a un político y veremos que sólo ataca, revisemos Internet y encontraremos gran cantidad de videos y presentaciones a las que decirles negativas es un elogio. ¿Cerrar las campañas difundiendo grabaciones de políticos adversarios no es campaña negativa? ¿Qué propuestas quieren que el votante recuerde al asistir a las urnas? Y no es que no se valga, de hecho apruebo la libertad de atacar y de decir porqué no deben votar por el contrario , pero mi cuestionamiento es ¿Para qué aprobaron la desaparición de campañas negativas si no estaban de acuerdo con ello?, se comprueba nuevamente que cada vez que aprueban una ley, lo hacen pensando en como la van a violar.

Lo anterior, son sólo tres ejemplos del no cumplimiento de los objetivos planteados al aprobar la reforma, pero podríamos extendernos a otros objetivos tampoco cumplidos, como evitar la intervención de terceras personas en las campañas, evitar la intervención y difusión de logros del Presidente y de gobiernos locales o reducir el costo de las campañas. Esta reforma, como lo dije en su momento, era necesaria y tiene muchas cosas positivas, pero no está siendo respetada por quienes la pidieron y aprobaron.

Por todo ello, vuelvo a preguntar ¿dónde quedó la reforma electoral?

Las grabaciones

Se imaginan a Nixon diciendo lo importante es el contenido de las grabaciones, lo menos importante es quién las realizó , pues ése es el argumento de quienes dicen que las grabaciones prueban un delito mayor al que significa haberlas realizado. Si les hacemos caso, la tentación para grabar a parientes, vecinos, amigos, compañeros de trabajo o enemigos será grande, porque lo importante será lo que aparezca en las grabaciones. Ése es el peor México posible, el México de la violación a las conversaciones privadas, un México propio de un estado absolutista y represor que superaría incluso al infierno descrito por George Orwell, y aun así, nos dicen que ¡no importa el hecho de grabar sino el contenido! Mi posición es que independientemente de que el contenido genere los indicios para que la autoridad investigue y busque pruebas, lo que no se postergue es que la autoridad investigue a quienes presentaron las grabaciones para seguir de oficio el delito evidente de aceptar, cubrir y utilizar grabaciones obtenidas ilegalmente.

Por el otro lado, creyendo al gobierno que a través de Segob y del Cisen nos dicen que no espían a nadie, espero puedan pronto decirnos cómo es que van a evitar que al resto de los mexicano nos grabe cualquier persona. Las grabaciones, no importa quien aparezca en ella, atentan contra la privacidad, ahora debemos cuidarnos de la llamada con la novia, con la esposa, con el abogado, con el contador, con el compañero de escuela; deberemos cuidar el lenguaje y la cantidad de información que damos, estoy seguro que nadie puede vivir tranquilo así.