El mes pasado, tuvimos el honor de recibir al director ejecutivo de la Agencia Internacional de Energía (AIE, por su sigla en inglés), el señor Fatih Birol, quien visitó nuestro país para presentar un informe especial sobre la reforma energética y las prospectivas para México.

A nivel mundial, ha llamado mucho la atención la transformación que están experimentando nuestras industrias de hidrocarburos y electricidad. El propio Fatih Birol ha mencionado que más que una reforma, lo que está ocurriendo en México es una auténtica revolución energética .

Esto es porque transitamos de un modelo cerrado y restringido a uno abierto en el que, con reglas claras y bajo la rectoría del Estado, empresas públicas y privadas compiten en igualdad de condiciones. En menos de tres años, la reforma ya está generando sus primeros resultados.

Por comentar algunos, tenemos ya 30 contratos para la exploración y extracción de hidrocarburos con 37 empresas adicionales a Pemex de ocho países diferentes. La adición de casi 10,000 kilómetros de gasoductos lleva un avance de 86%, con una inversión total estimada de 12,000 millones de dólares.

En electricidad, inició operaciones este año el mercado de corto plazo, en el que actualmente participan cuatro compañías privadas y la CFE, además de que 30 empresas más están en proceso de incorporarse.

Por su parte, en el mercado de corto plazo concluimos las primeras dos subastas de energías limpias, en las que logramos obtener precios altamente competitivos a nivel mundial.

El informe especial sobre México de la Agencia Internacional de Energía explica en dónde estamos ahora, cuáles son las problemáticas que buscamos vencer con la reforma energética, los factores que afectan el desarrollo del sector y las prioridades hacia el futuro.

El documento es particularmente interesante porque proyecta el panorama energético del país para el 2040 y las estimaciones para cada sector: hidrocarburos, electricidad y energías renovables.

Los hallazgos son reveladores y la conclusión principal es que, de no haber hecho la reforma energética, en un futuro cercano México tendría que enfrentar un escenario mucho más complejo del que tenemos ahora, en el que la puesta en marcha de la reforma ya está dando los primeros resultados.

Sin reforma, la producción de petróleo en 24 años se ubicaría en 1 millones de barriles diarios menos que con la reforma.

Sin reforma, la falta de eficiencia en el sector eléctrico se traduciría en precios 14% más altos para los consumidores industriales en el 2040.

Sin reforma, en ese mismo año, los costos de generar y entregar electricidad al sector residencial serían 16% más altos de lo que se espera sean con la reforma y el subsidio adicional acumulado sumaría 50,000 millones de dólares.

Sin reforma, México se ubicaría muy por debajo de las metas de generación limpia y no podría cumplir con sus obligaciones de reducción de emisiones que se ha propuesto.

Sin reforma, la economía de México sería 4% menor de lo que se espera obtener con la reforma.

No cabe duda que México hizo lo correcto. Tengo la certeza de que lo que estamos logrando nos conduce hacia un país más moderno, con mayores oportunidades de crecimiento y de desarrollo para todos los sectores de la población, siempre procurando la sustentabilidad de nuestro entorno natural.

*El autor es secretario de Energía del gobierno federal