No podemos engañarnos. El anuncio de los aranceles contra todas las exportaciones de México a Estados Unidos es más que un balde frío: una cuchillada por la espalda de parte del presidente de nuestro principal socio comercial y una buena razón para revisar lo que creemos de Trump y de la relación que él impulsa entre México y Estados Unidos.

¿Está Trump dispuesto a matar el TLCAN? El tuit del presidente estadounidense es muy agresivo: culpa a México de la migración centroamericana a Estados Unidos y establece una sanción que, en junio sería moderada, pero puede convertirse en letal en los próximos meses: llegaría a 25 por ciento. En octubre, México, su sector exportador y el TLCAN pueden operar con un arancel de 5%, pero no podrían mantener su presencia en el mercado estadounidense con aranceles de 15, 20 o 25 por ciento. En este momento, México no paga aranceles por sus exportaciones a Estados Unidos y eso le ha permitido ganar participación de mercado. Los países que no tienen acuerdo comercial con el Tío Sam pagan 2.5 por ciento. Si los incrementos de los aranceles entran en vigor de la manera en que Trump lo dice en su amenaza, el TLCAN está muerto. No necesitaría Trump solicitar su eliminación al Congreso. Con tarifas de 25%, no habría libre comercio entre México y Estados Unidos, por lo que no tendría caso hablar de un acuerdo de libre comercio.

¿México está más cerca de Estados Unidos que China? Horas antes del tuit de Trump, vivíamos con la ilusión de que México estaba en una posición privilegiada para beneficiarse de la guerra comercial entre Estados Unidos y China. Se acabó esa ficción. El mensaje de Trump debería quitarnos la venda de los ojos. Es verdad que somos vecinos y que muchas empresas están desplazando su producción de China hacia México, para usar nuestro país como plataforma de exportación a Estados Unidos, pero... el problema es que eso no es lo que Donald Trump quiere. Él está convencido de que los mexicanos se han robado empleos que deberían ser para los estadounidenses. No ve a México como el aliado estratégico que puede resultar clave en la guerra comercial con China. Al menos, no nos trata así. El arancel de 25% que tendrían los productos mexicanos, a partir de octubre, es el mismo que Trump impuso a algunos productos chinos. A China le impuso ese arancel, porque lo considera enemigo. Lo acusa de espionaje industrial, robo de patentes y otras acciones muy graves. ¿Qué hizo México para ser amenazado con recibir un trato similar al del enemigo?

¿Sirve la Organización Mundial del Comercio para frenar los abusos comerciales de Trump? En teoría, una acción como la que ha anunciado el presidente de Estados Unidos debería ser impugnada y revertida en la Organización Mundial del Comercio. En teoría, México podría utilizar las reglas del comercio mundial y seguir exportando a Estados Unidos con aranceles máximos de 2.5 por ciento. Eso dice la teoría. En la práctica, Donald Trump ha vulnerado la Organización Mundial del Comercio y no aceptará que un organismo multilateral le diga qué hacer. México depende de las negociaciones bilaterales. Por la carta que ayer difundió Andrés Manuel López Obrador, está esperando una reacción racional y generosa de parte de alguien que nos detesta y que funciona por impulsos primarios.

¿Tiene futuro el T-MEC? Trump hace su anuncio horas después de que el gobierno de México enviara el T-MEC al Senado para su aprobación. Eso está lleno de simbolismo: o Trump no lo sabía o no le importa. En cualquier caso es muy grave. Parecido al ninguneo que le hizo al plan de desarrollo para América Central que México presentó la semana pasada.

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Luis Miguel González

Director General Editorial de El Economista

Caja Fuerte

Licenciado en Economía por la Universidad de Guadalajara. Estudió el Master de Periodismo en El País, en la Universidad Autónoma de Madrid en 1994, y una especialización en periodismo económico en la Universidad de Columbia en Nueva York. Ha sido reportero, editor de negocios y director editorial del diario PÚBLICO de Guadalajara, y ha trabajado en los periódicos Siglo 21 y Milenio.

Se ha especializado en periodismo económico y en periodismo de investigación, y ha realizado estancias profesionales en Cinco Días de Madrid y San Antonio Express News, de San Antonio, Texas.