Conceptualmente el primer paquete del gobierno de Andrés Manuel López Obrador ofrece que cumplirá con los principios básicos de la ortodoxia económica del modelo neoliberal: mantener la disciplina fiscal y financiera, garantizar la estabilidad macroeconómica y el fortalecimiento de las finanzas públicas.

Y ratifica lo que el presidente de la República prometió: no habrá nuevos ni mayores impuestos; no se gastará más de lo que ingresa y no aumentará la deuda.

Sin embargo, el nuevo gobierno prevé crecer menos; un presupuesto mayor en 6.3% (496,129 millones de pesos más), respecto del 2018; sube el gasto social y baja la inversión en ciencia y tecnología.

Muy probablemente, el mensaje conceptual, sea positivo para los mercados en términos genéricos.

Habrá que ver cómo reaccionan a los detalles y la ejecución del Presupuesto de Egresos de la Federación, en particular por cómo se va identificando la sustentabilidad en el tiempo de los extraordinarios recursos para programas sociales y obras de infraestructura anunciados que suman 252,000 millones de pesos.

De los sociales, el más costoso es por 100,000 millones de pesos, destinado a apoyar el programa universal a los adultos mayores.

En ese sentido, el Paquete Económico 2019 marca una reorientación clara del modelo económico al priorizar programas sociales, obras de infraestructura para impulsar el rescate de Pemex y CFE, y la reorganización de la Administración Pública Federal que prevé una “poda” pues de 22 dependencias 15 registrarán recortes.

Resiliencia, no bancarrota

Contrario al discurso público del presidente de México en el sentido de que hereda un país en bancarrota, el nuevo responsable de las finanzas públicas, Carlos Urzúa, en la presentación del primer Paquete Económico lopezobradorista reconoce abiertamente que la economía mexicana registra una notable resiliencia.

En ninguna parte del documento refiere el supuesto estado de “bancarrota” de la economía nacional.

Por el contrario, de manera abierta y clara el nuevo gobierno reconoce la solidez de los fundamentos económicos que hereda: con una tasa de crecimiento de 2.3% para el cierre de este 2018; una trayectoria descendente de la deuda neta en el país, para lograr 45.3% del PIB, y un superávit en el balance primario de 0.7% del PIB para el 2018.

Proyecciones

En sus proyecciones al 2019, el nuevo gobierno proyecta un superávit en el balance primario de 1.0% del PIB para el 2019; un presupuesto total de 5.7 billones de pesos; un crecimiento de 2% en la tasa del Producto Interno Bruto; inflación de 3.4%; tipo de cambio de 20 pesos por dólar; precio del petróleo de 55 dólares.

Hasta la segunda mitad de la administración, es decir, hasta el año 2021, propondrá una reforma fiscal.

Mantendrá la disciplina de las finanzas públicas y la estructura de deuda con tendencia decreciente.

Además, se propone mantener la autonomía de Banco de México; la regulación y supervisión prudencial del sistema financiero y continuar con las acciones de los últimos años: las coberturas petroleras; el ahorro en fondos de estabilización; la línea de crédito flexible del FMI por 74,000 millones de dólares.

Estimaciones

El punto fino del análisis y las consecuentes reacciones de los mercados y analistas estará en las estimaciones de ingresos.

El gobierno lopezobradorista está planteando gastar más, sin aumentar impuestos ni crear nuevos.

El presupuesto del 2019 será mayor respecto del registrado en el 2018 en 6.3 por ciento.

Hay que observar con atención los indicadores básicos de los criterios generales de política económica porque pudieran ser muy optimistas. Por ejemplo, proyectan un crecimiento de 2% mientras que Banxico recientemente lo redujo a 1.8%; la inflación la ubica en 3.4% contra 3.89 de Banxico.

Hay que recordar que de estos indicadores dependen los cálculos del tamaño de la deuda, los ingresos petroleros y en general el comportamiento del presupuesto en su totalidad.

Pero de entrada, el mensaje de estabilidad macroeconómica y finanzas públicas sanas, muy probablemente, mantendrá tranquilos a los mercados.

Las reacciones fuertes o más claras vendrán frente a actos consumados que pongan en riesgo las finanzas de Pemex, de la Comisión Federal de Electricidad o en general el comportamiento sano de las finanzas públicas. Al tiempo.

ATISBOS

¿OLVIDO?.- No saben si el equipo del secretario de Hacienda, Carlos Urzúa, lo olvidó o fue una decisión consciente, pero lo cierto es que el Presupuesto de Egresos de la Federación (PEF) no incluye el subsidio para la construcción de vivienda para las familias de bajos ingresos del país. La Cámara Nacional de la Industria de Desarrollo y Promoción de Vivienda (Canadevi) advierte que es inexistente el presupuesto para el otorgamiento de subsidios (inversión semilla) en el PEF del 2019. De hecho, se eliminó el Programa de Financiamiento para Soluciones Habitacionales, lo que derivará en una profunda crisis habitacional y laboral entre los mexicanos más necesitados, tanto de vivienda como de trabajo. Parece contradictorio pues el presidente Andrés Manuel López Obrador ha repetido hasta el cansancio que “primero los pobres”. Canadevi pide públicamente a los diputados que corrijan la omisión, error u olvido cometido por la Secretaría de Hacienda.

Marco A. Mares

Periodista

Ricos y Poderosos

Ha trabajado ininterrumpidamente en periódicos, revistas, radio, televisión e internet, en los últimos 31 años se ha especializado en negocios, finanzas y economía. Es uno de los tres conductores del programa Alebrijes, Águila o Sol, programa especializado en temas económicos que se transmite por Foro TV.