Todo parece indicar que para Trump el costo de su diplomacia es inexistente.

La frase fue impensable durante los últimos 70 años, desde Truman hasta Obama pasando por George W. Bush. Todos supieron, en menor o mayor medida, y en particular, después de la Guerra Fría, que los equilibrios multilaterales representan uno de los pocos seguros de vida para el planeta.

Al abrir su embajada en Jerusalén, Trump certifica que para su país esa es la capital de Israel, y con ello, hace volar las recomendaciones geopolíticas que siguieron Clinton, Bush y Obama de mantener la embajada en Tel Aviv por cuestión de seguridad. La mudanza a Jerusalén rompe equilibrios en la zona ya que el territorio es considerado como sagrado tanto por palestinos como israelíes.

Trump nos ha hecho regresar el reloj 70 años. En 1947 Naciones Unidas declaró a Jerusalén territorio internacional impidiendo que nadie se apropiara como suyo la extensión total del terreno. Veinte años después, tras la guerra de los seis días Israel rebasó la línea roja al violar acuerdos de Naciones Unidas al ocupar territorios palestinos. La división de Jerusalén en este y oeste sucumbió.

En agosto de 1980 llegó un pacto que permaneció vigente hasta el día de ayer. Trasladar las embajadas a Tel Aviv en respuesta al decreto de Israel de considerar a Jerusalén como capital “una e indivisible”.

Insisto, para Trump no existe el costo de su diplomacia. Lo que no puede hacer en su país por el equilibrio de congresistas y jueces, lo hace en el exterior. Poco le interesa si su hijo menor Barron va a sufrir o no de los estragos del cambio climático. Así que retiró a su país del Acuerdo de París.

Sobre la proliferación de armas nucleares, Trump está por romper acuerdos añejos. En octubre del año pasado la cadena NBC reveló que busca duplicar su inventario.

No hay que olvidar a la historia. Truman tuvo un plan para atacar a la Unión Soviética de manera preventiva para impedir que obtuviera armamento nuclear. Afortunadamente no lo hizo. En 1969 Kennedy dudaba de la salud mental de Mao Zedong por lo que pidió la colaboración de los soviéticos para lanzar un ataque a China. Afortunadamente no quisieron.

¿Hasta dónde está dispuesto a llegar Trump? Luiz Filipe de Macedo Soares, secretario general del Organismo para la Proscripción de las Armas Nucleares en la América Latina y el Caribe (OPANAL) escribió en el reciente número de Foreign Affairs: “Las armas nucleares no son un fantasma de la Guerra Fría, sino un elemento real del siglo XXI”.

En el texto de ayer me refería a una sesión privada entre Soares con algunos diplomáticos, en la que mostró su preocupación por lo que está haciendo Trump en materia de armas nucleares.

Su preocupación nos tendría que alertar.

@faustopretelin

Fausto Pretelin

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.