Mientras arde el bosque amazónico los modales se pierden

En los últimos días, la siempre seria diplomacia de Brasil perdió todas las formas y pulverizó las más elementales reglas de educación básica; la Amazonia sigue ardiendo y el G7 avanza en un plan para apagar los incendios en Brasil y reforestar.

El desopilante duelo dialéctico entre el presidente de Brasil, Jair Bolsonaro, y el francés Emmanuel Macron parece sacado de un guión de acción que parodia a la realidad. Lo lamentable es que es cierto, y marca el estado de situación de las relaciones diplomáticas entre dos de los países más ricos del mundo.

Mientras arde el bosque amazónico y el planeta parece encaminarse hacia la más total y absoluta incertidumbre en relación al cambio climático y cómo evitar sus efectos perjudiciales para la humanidad, la diplomacia y los modales parecen haberse ido por el retrete tanto en Brasilia como en Biarritz.

La andanada la inició el ministro de Educación brasileño, Abraham Weintraub, al llamar al presidente francés un “cretino oportunista”. Un ataque inédito por Twitter cuando salió al cruce de la convicción de Francia de considerarse “un país amazónico” por compartir en la Guyana francesa una amplia frontera con Brasil y con derecho a ser escuchado en esta catástrofe, magnficada por los medios de comunicación. “Macron es un cretino oportunista que busca el apoyo del lobby agrícola francés”, escribió Weintraub, al trascender la negativa de Macron de ratificar el acuerdo comercial entre el Mercosur y la Unión Europea, acusando a Bolsonaro de haber incumplido los compromisos acordados.

Bolsonaro no se quedó atrás y, bajando el nivel de discusión a la altura de un zócalo, le hizo un comentario burlón a un tuit que comparaba las mujeres de ambos mandatarios, burlándose de la edad de la primera dama francesa, de 67 años, en relación a la suya, que tiene 37.

“No lo humille, hombre”, comentó burlonamente. Si bien París no quiso responder a la provocación de Bolsonaro, sí lo hizo Macron, quien sin titubeos sostuvo: “Después de su ataque irrespetuoso a mi esposa, es triste para Brasil y las mujeres brasileñas. Pienso que las mujeres brasileñas deben tener vergüenza de ese comportamiento. Como yo tengo respeto por el pueblo brasileño, espero que tengan pronto un presidente que se comporte a la altura”.

El otro convidado de piedra al G7, el estadounidense Donald Trump, uno de los mayores escépticos del grupo de mandatarios en materia climática, que retiró a Estados Unidos del Acuerdo de París sobre la lucha contra el cambio climático, se ausentó en la mañana del lunes de las conversaciones donde se acordaron y anunciaron las ayudas a la Amazonia. Los líderes del G7 acordaron una “ayuda inmediata” de 20 millones de dólares para apoyar a los países afectados por la catástrofe que devasta miles de kilómetros del “pulmón del planeta”.

A su vez se trabaja en un plan a mediano plazo para reforestar el mayor bosque tropical del mundo. El anuncio se realizará en la Asamblea General de las Naciones Unidas. Información confusa, entre cabildeos y faltas de respeto que sólo ponen en tela de juicio la capacidad de los gobernantes que deciden el futuro del mundo.