La perspectiva de que la postura del Banco de México cambiaría hacia el cuarto trimestre del año se ha debilitado, esto luego del buen comportamiento que ha venido presentando la inflación, entre otros factores.

De esta manera, el panorama de corto plazo para las tasas de interés locales se ha modificado.

La inflación de la primera quincena de mayo presentó una caída mayor a la esperada; luego, en el comunicado del Banco de México, se indica que el balance de riesgos para la inflación ha mejorado.

Estas condiciones brindan el escenario perfecto para que las tasas registren algunas bajas en las próximas semanas.

El buen comportamiento de la inflación le da al Banco de México tomarse más tiempo antes de hacer el primer incremento en su tasa referencial; no sólo se trata de la inflación, los indicadores económicos locales más recientes han sido más débiles a lo que se esperaba, apuntando hacia un menor ritmo de expansión.

Aunque esta debilidad parece que es a nivel global, lo cual sugiere que el ritmo de expansión está perdiendo fuerza.

No hay que olvidar los problemas fiscales de Europa, que han generado un aumento en la percepción de riesgo, lo que ha dado origen a un fuerte movimiento de flujos de capitales que buscan destinos más seguros como los bonos, situación que se refleja en la importante baja que han registrado las tasas de interés de los bonos del Tesoro y una considerable entrada de capitales hacia nuestro país, motivando bajas en las tasas de largo plazo de los bonos locales.

Sin embargo, nuestro país no cuenta con la estabilidad ni la solidez de las grandes economías, de tal manera que ante un aumento más abrupto en la percepción de riesgo a nivel internacional los flujos de capital no dudarán en salir huyendo de nuestro país.

Entre los factores que podrían incrementar la aversión al riesgo se encuentran la nueva etapa de la crisis de deuda de Grecia, que parece estar al borde de un incumplimiento de pagos si no encuentra un mecanismo de ayuda por parte de la comunidad financiera internacional. Y es que si se hace un incumplimiento, podría ocasionar reducciones en las calificaciones de la deuda soberana de otros países europeos. En un mundo globalizado como en el que vivimos, una situación así afectaría al sistema financiero y al desempeño de los mercados financieros globales.

Otro elemento que sigue latente y causa nerviosismo entre los inversionistas es el techo del endeudamiento legal para el gobierno estadounidense.

Con estas condiciones, los mercados se muestran a flor de piel ante la información que se genera. Es de esperarse que la volatilidad se siga observando.

Para esta semana, sin duda, el reporte de empleo es el dato más esperado, toda vez que en estos momentos es el indicador más importante para evaluar si en efecto están cambiando el ritmo de expansión de la economía estadounidense, toda vez que se han mostrado señales de desaceleración. A pesar de ello, la inflación sigue su ascenso y alimentando la incertidumbre acerca de las medidas que tomará la Fed.

Analistas y participantes de los mercados han comenzado a prever que durante el segundo semestre es probable que la Fed cambie el tono de su comunicado, aunque no sería sino hasta el 2012 cuando se haga efectiva una alza en su tasa de referencia.

Por lo pronto, las condiciones son para que las tasas de interés se mantengan en niveles bajos.

Durante la semana pasada, las parte corta de la curva se mantuvo lateral, con bajas de entre 0.01 y 0.03 puntos porcentuales, mientras que en la parte larga de la curva vimos caídas que fueron desde los 0.07 puntos porcentuales hasta los 0.15.