Tiene mucho tiempo que no hay calma en los mercados financieros, mucho menos el ambiente de fiesta de los años pasados, cuando el exceso de dólares amenizaba las sesiones bursátiles y cambiarias.

Pero al menos hasta antes de la reunión del Comité de Mercado Abierto de la Reserva Federal de Estados Unidos (Fed) de octubre pasado, había una relativa tranquilidad de que las condiciones económicas no estaban ni por mucho para soportar un aumento en las tasas de interés durante este año.

Efectivamente, en octubre se mantuvo sin cambios la tasa de referencia en el nivel cercano a cero, donde ha estado ya por años, pero los que ahí toman decisiones optaron por recuperar su papel protagónico del verano y le recordaron al mundo que la tasa sube en el momento que así lo consideren dentro de su cuarto de guerra.

Y si en la reunión de septiembre habían otorgado a China un papel protagónico en esta representación de suspenso, para octubre le retiraron el rol de determinante y regresaron los reflectores a los factores meramente internos de la economía estadounidense.

Hoy ya es cercana a 50% la apuesta del mercado acerca de que este año inicia el proceso de alza de la tasa de la Fed y la fecha del anuncio sería el miércoles 16 de diciembre, el día de la primera posada de la temporada.

Pero de aquí a ese día todo el mundo estará pendiente de todos los indicadores, señales, guiños y hasta manifestaciones extrasensoriales que puedan tener para adivinar y adelantarse a los demás, a vender lo que haga falta y comprar lo que sea necesario en los mercados financieros.

Esta semana tiene un acercamiento crucial con la decisión de diciembre.

En primer lugar, hoy hablarán tres personajes clave del banco central estadounidense. De entrada, esta mañana Janet Yellen estará en la Cámara de Representantes, ante el comité de servicios financieros, y aunque el tema es la regulación financiera, no hay que dudar de que los legisladores querrán saber cuándo suben las tasas. Tendrán libertad para preguntar y la señora Yellen para evadir los cuestionamientos.

Más tarde, el presidente de la Fed de Nueva York, William C. Dudley, dará una conferencia de prensa, en la que evidentemente lloverán las preguntas sobre los pasos a seguir en la política monetaria.

Y para completar la tercia de ases de la baraja de la Fed, Stanley Fischer, vicepresidente del banco central estadounidense, hablará esta noche en el club de economistas de Washington.

Si para este jueves estos tres personajes no han dado algún indicio confiable no importa, porque el viernes llegará un dato que será definitivo para anticipar vísperas.

Ese día se dará a conocer la nómina no agrícola y la tasa de desocupación, que siguen en la parte alta de la pirámide de la toma de decisiones al interior de la Fed.

Hoy conoceremos el indicador de empleo privado de firma ADP y mañana las solicitudes de desempleo de la semana pasada.

Así que terminaremos la semana con los nervios más alterados si los resultados laborales son buenos o con un poco más de tranquilidad si los datos del empleo confirman que la desaceleración se mantuvo durante el primer mes del cuarto trimestre.