El gobierno del presidente López Obrador apoya a la dictadura de Nicolás Maduro.

Han pasado 10 meses del inicio del nuevo gobierno y aún no ha renunciado un solo embajador mexicano.

¿En dónde se extravió la dignidad profesional?

Ayer, ante el Consejo de Derechos Humanos de la Organización de las Naciones Unidas, México decidió votar a favor de la iniciativa presentada por la dictadura venezolana denominada Fortalecimiento de la Cooperación y Asistencia Técnica en el Campo de los Derechos Humanos en la República Bolivariana de Venezuela.

Cuando Maduro menciona “derechos humanos”, aplica una especie de tortura al sentido común. Es el régimen de Maduro el que ha violado los derechos humanos de los que no piensan como él.

Venezuela, junto a los países que votaron a favor de la iniciativa, se queja de las sanciones económicas que le han aplicado al dictador. “Con 18 votos a favor, seis en contra y 23 abstenciones, es la primera vez que el CDH de la ONU hace referencia expresa a las consecuencias de las medidas coercitivas”, publica Infobae.

La diplomacia mexicana empequeñece de tamaño al apoyar cualquier dictadura. Lo mismo de izquierda que de derecha. Para algunos diplomáticos de carrera, no ha sido fácil soportar el giro que ha dado el nuevo gobierno.

De haber condenado a la dictadura de Maduro desde el Grupo de Lima, México ha preferido unirse a las voces de Nicaragua, Corea del Norte, Nigeria o Turquía, entre otros países gobernados por dictadores o, en el caso del turco Erdogan, autócratas.

¿Quién va a ser el primer diplomático mexicano en renunciar por ética?

Calificar de dictador a Maduro obliga, a quien lo hace, a demostrarlo para evitar ser mimetizado por la rabia de las redes sociales o por la retórica maniquea o anquilosada de la Guerra Fría.

Maduro es dictador por haber creado una Asamblea Constituyente a manera de parche para desaparecer a la Asamblea Nacional, votada en las urnas el 6 de diciembre del 2015.

El 30 de mayo del 2017, el poder Legislativo recibió la orden de cerrar. Maduro ordenó y la Corte sirvió de herramienta.

Maduro es dictador por violar el artículo 72 de la Constitución (chavista) aprobada en 1999. En octubre del 2016, al certificar que su puesto estaba en peligro, Maduro impidió que la oposición celebrara un referéndum revocatorio.

Maduro es dictador por encarcelar a líderes de la oposición. En efecto, Juan Guaidó podría ser calificado como presidente de ficción. Y lo es gracias a que no hay posibilidad de competir electoralmente contra el régimen.

Arrinconado por los países pertenecientes al Tratado Interamericano de Asistencia Recíproca (TIAR), Maduro ha activado una campaña internacional para impedir un ataque militar de países como Colombia o Brasil, entre otros.

Ayer fue un día de luto para la diplomacia mexicana. ¿Quién va a ser el primer diplomático en presentar su renuncia?

@faustopretelin

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.