Es una bomba de tiempo que estalló justo al inicio del gobierno de Enrique Peña Nieto, aunque con mucho tiempo de anticipación se escucharon advertencias al respecto.

El monto de las obligaciones financieras de estados y municipios pasó de 99,000 millones de pesos al cierre de diciembre del 2001 a 407,000 millones de pesos al tercer trimestre del 2012.

Aumentó, dicen los especialistas, 150% la deuda de estados y municipios y la tendencia creciente es preocupante.

Sin lugar a dudas, se trata de un crecimiento impresionante, aunque todavía no representa un riesgo sistémico de acuerdo con el diagnóstico del gobierno federal.

El camino para resolver este problema está en proceso de construcción y la verdad es que no se ve fácil.

Pero, más allá del problema mismo y de su potencial solución, lo cierto es que el saldo de la crisis de la deuda subnacional, como pomposamente se le denomina, ha dejado ver de manera nítida retratos de abuso de poder, historias de ambición y corrupción.

Es el caso del exgobernador de Jalisco, Emilio González Márquez, quien presuntamente -eso es lo que presumen quienes han seguido el caso- endeudó a la entidad con 5,000 millones de pesos para financiar los Juegos Panamericanos.

Aunque las versiones extraoficiales aseguran que, más que para posicionar a la entidad y a México a nivel internacional con el espectáculo deportivo, lo que en realidad pretendió el exmandatario fue impulsar sus aspiraciones presidenciales.

Otro fue el caso de Chiapas, en el que el exgobernador Juan Sabines, está siendo calificado prácticamente de mago porque habría desaparecido –acusan sus detractores- más de 1,000 millones de pesos.

Y ya ni se diga en Chiapas, en donde han sido perseguidos y encarcelados una decena de alcaldes que robaron las arcas de sus municipios.

El caso de Tabasco también tiene dimensiones superlativas por la magnitud de la crisis de sobreendeudamiento irresponsable.

A fines de año, la crónica de quienes visitaron la entidad comparaba la circunstancia con la de Grecia.

Y es que en Tabasco había inconformidad manifiesta de proveedores, personal administrativo y tremendo desconcierto y descontento social. Por esas fechas,empleados de la Secretaría de Salud estatal realizaron paros de labores en protesta por no haber recibido el pago de sus salarios.

Además, llegó al límite el desabasto de medicinas, oxígeno y comida en los hospitales. Se llegó a registrar la muerte de dos neonatos en el Hospital de la Mujer.

El senador perredista Fernando Mayans advirtió que el sector salud de Tabasco estaba en riesgo de ingobernabilidad.

Registraba una deuda de 400 millones de pesos, consecuencia de la administración irresponsable y deficiente de los recursos financieros.

La flamante secretaria de Salud, Mercedes Juan, tuvo que entrar a apagar el bomberazo recién estrenada en su cargo.

El presidente Peña la envió en calidad de urgente a Tabasco para que resolviera el problema.

El 21 de diciembre, la responsable del sector salud federal viajó a esa entidad e instruyó a los directores de los institutos Nacional de Pediatría y el de Perinatología que viajaran a Villahermosa para apoyar en la regularización de los servicios de salud estatales.

Mercedes Juan fue acompañada del subsecretario de Gobierno, Luis Enrique Miranda Nava y el subsecretario de Normatividad de Medios, Eduardo Sánchez, de la Secretaría de Gobernación.

Al asumir la gubernatura, Arturo Núñez acusó de falta de inteligencia en el orden político, administrativo y financiero a su antecesor Andrés Granier, por los préstamos que de último momento presentó ante el Congreso local por 4,100 millones de pesos, y la crisis en el sector salud por falta de pagos a proveedores y personal médico.

El Gobernador destituyó a tres directores de hospitales de alta especialidad, bajo la acusación de que endeudaron a la administración por 221 millones de peso de manera irregular. Los destituidos responsabilizaron al exgobernador y al exsecretario de Finanzas, José Manuel Sáiz Pineda, por haberles desviado recursos de sus partidas presupuestales.

Al final de la historia, el gobernador Núñez investiga qué destino tuvieron 1,000 millones de pesos en participaciones federales que eran para salud y educación, pero no se aplicaron a tales sectores.

Por cuanto a la atención de la emergencia en atención a la Salud, la secretaria Mercedes Juan logró imponer una reorganización para restablecer los servicios de salud.

Sin duda, son retratos dramáticos de la crisis de la deuda subnacional. Ojalá no vuelvan a ocurrir.

CUENTOS VERAS

El gobierno de Nuevo león, de Rodrigo Medina, se mantiene firme en su intención de aumentar el Impuesto Sobre la Nómina a pesar de que algunos de los poderosos corporativos de la entidad interpusieron amparos en contra de la decisión del gobierno local de aplicar un aumento de 50% en ese gravamen. Asegura el gobierno estatal que, en realidad, el impacto que tendrán las empresas no será tan fuerte como lo aseguran éstas.

Twitter: @marco_mares

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