Pocos han visto la serie Populismo en América Latina. Algunos de los entrevistados por los realizadores de la serie ofrecen versiones parciales, aunque informadas, y le dan su visto bueno por ser un ejercicio primigeniamente periodístico. Otros —menos sesgados— refieren: “No es neutral, ni creíble” para el público ávido de un referente en el probable escenario de que Andrés Manuel López Obrador llegue a Palacio Nacional.

Cierto es que La División, la casa productora encabezada por Javier García Mata, encargó al cineasta Emmanuel Amara elaborar cinco capítulos de este serial que tiene entre sus protagonistas al ex mandatario argentino Juan Domingo Perón, al revolucionario cubano Fidel Castro, al sindicalista brasileño Luiz Inácio Lula Da Silva y al rebelde venezolano Hugo Chávez. Igualmente, Netflix rechazó difundir esos materiales y Fox LATAM era la segunda opción.

El directivo de la cadena en el hemisferio, Carlos Martínez, se contaba entre sus principales impulsores. Pero la división de opiniones al interior de la cadena y las presiones de las redes sociales fueron determinantes de la posposición —indefinida, por lo demás— de la transmisión en NatGeo. Y antes, de la compra de los derechos.

Fox LATAM compró el producto y dijo sí. NatGeo dijo no. Por la calidad del producto, refieren colaboradores de esa emisora, pero también porque era políticamente incorrecta.

“¿Por qué un simple documental que habla del populismo en América Latina molesta tanto a AMLO?”, reclamó La División, “en México se han producido y hasta financiado con dinero público películas que específicamente critican a gobierno”. ¿Ejemplos? La Ley de Herodes, El Infierno, La Dictadura Perfecta...

“Es el colmo, se quieren aprovechar de la ignorancia de la gente. Todavía ni gobiernan y ya empezaron con la censura”, se quejaron.

AMLO fustigó este documental —acusan— que sería difundido por un canal especializado, de gran reconocimiento. Y en vez de NatGeo, recurrieron a YouTube, donde los seis capítulos podían verse desde anoche.

Pero desde un punto de vista fílmico-empresarial, nadie se explica cómo se produjo una serie sin venta de exposición y de financiamiento.

Las explicaciones de La División, inconclusas, nunca aluden a Pedro Torres, señalado por su gremio como autor intelectual de esa empresa fallida.

Torres es el productor consentido de Los Pinos, desde el sexenio calderonista. De la mano de Alejandra Sota estuvo a cargo de la manufactura del sexto informe del Ejecutivo panista y en la campaña presidencial de Josefina Vázquez Mota —por intercesión de la ex vocera presidencial— incursionó en el equipo de comunicación en el que también intervino Julio Di Bella, uno de los asesores más cercanos actualmente a José Antonio Meade.

El Mall —la casa productora de Torres— también elaboró los spots de la campaña peñista. Pero esas historias de consultores y publicistas que trabajan simultáneamente para candidatos de distintas fuerzas políticas tienen antecedentes más graves. Y si no, que le pregunten a José Antonio Sosa Plata, que en el 2000 trabajó para Francisco Labastida y Vicente Fox en el entrenamiento del debate presidencial.

Torres, en cualquier caso, se convirtió en el productor consentido del priismo mexiquense, desde hace una década y también trabajó para Eruviel Ávila. Netflix no quiso difundir El Populismo en América Latina. Tampoco, Televisa, TV Azteca o Imagen TV. La credibilidad, su mayor valor, no podría estar al arbitrio de los caprichos de un equipo de campaña.

EFECTOS SECUNDARIOS

RELEVOS. Desde que Enrique Ochoa Reza aceptó encabezar la lista de candidatos del PRI a diputados plurinominales en la cuarta circunscripción, estaban contados sus días como presidente del CEN tricolor. José Antonio Meade había respaldado su liderazgo, pero sus roces constantes con Claudia Ruiz Massieu y Héctor Gómez Barraza —¿remember Guanajuato?— lo alejaron de los cuadros partidistas. Por prelación, la exsecretaria de Turismo debería tomar las riendas del partido, pero desde Los Pinos han perfilado al exgobernador de Guerrero, René Juárez Cisneros, quien deberá hacer mancuerna con el coahuilense Rubén Moreira Valdés para articular las estructuras que darán votos al abanderado.

EXIGENCIA. A dos semanas de que ocurra el segundo debate entre los candidatos a la Jefatura de Gobierno de la CDMX, un colectivo de 14 organizaciones de trabajadores informales los emplazó para que se pronuncien sobre trabajo digno para ellos. En la CDMX, 2 millones de trabajadores son informales y representan casi la mitad de la población ocupada. Arturo Granados, líder de los tianguistas, presentó las demandas: acceso a la protección social; legislación de trabajadores en economía formal; y simplificación de trámites para obtener licencias y permisos de trabajo, entre otras.

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Alberto Aguirre

Periodista

Signos vitales

Periodista y columnista de El Economista, autor de Doña Perpetua: el poder y la opulencia de Elba Esther Gordillo. Elba Esther Gordillo contra la SEP.