El calendario de la apertura energética está congelado. El semestre que la Comisión Nacional de Hidrocarburos (CNH) se autoimpuso para abrir el cuarto de datos con la información técnica de los 14 bloques, para la exploración y explotación de hidrocarburos en aguas someras del Golfo de México, comenzaría a correr el pasado jueves 15, pero la información aún no está disponible para las compañías petroleras.

Los incentivos para que efectivamente detone una participación nutrida de la Iniciativa Privada nacional e internacional en la explotación petrolera van a la baja. Desde hace un mes, el organismo que preside el comisionado Juan Carlos Zepeda abrió ventanillas para recibir la documentación de las empresas y los consorcios interesados en las primeras asignaciones. Y apenas el pasado viernes 16, en la primera sesión del Comité Técnico del Fondo Mexicano del Petróleo, quedaron aprobados los lineamientos generales para la administración de los aspectos financieros y el cálculo de las contraprestaciones de los contratos obtenidos por las empresas privadas, que serán pagadas en un entorno seguro y controlado .

Las primeras licitaciones de la Ronda Uno fueron convocadas el pasado 11 de diciembre y casi al mismo tiempo, en Los Pinos fue recibido el CEO de GM en México, Ernesto Hernández, quien comprometió un plan de inversiones por 3,600 millones de dólares entre 2015 y 2018, que permitirá duplicar la capacidad de producción de las plantas de armadoras estadounidenses en territorio mexicano. La atención mediática, empero, recayó en la revelación sobre la casa de descanso del secretario de Hacienda, Luis Videgaray en Malinalco, hecha por The Wall Street Journal.

Blindados al extremo, los contratos de producción compartida -que tendrán una vigencia de 25 años, con posibilidad de dos ampliaciones, hasta cubrir 10 años más- no necesariamente garantizan la participación de los gigantes petroleros especializados en la producción de hidrocarburos y el incremento de la renta petrolera del Estado.

Entre el descubrimiento geológico y el desarrollo comercial se ha establecido un periodo de 36 meses, en el que serán perforados al menos 26 pozos exploratorios. En ese lapso, las empresas y los consorcios inversionistas deberán pagar una cuota, que garantiza ingresos al gobierno mexicano desde la etapa de exploración.

La CNH podría diferir la licitación de los contratos de hidrocarburos no convencionales considerados en la Ronda Uno. Y el blindaje previsto dentro del Fondo de Estabilización de los Ingresos Presupuestarios, por 50,000 millones de pesos, para compensar cambios en las variables económicas, son signos indubitables de este entumecimiento.

Y mientras corre el tiempo para la asignación de los nuevos contratos, Pemex toma previsiones, debido al momento complicado por la baja de los precios del petróleo, ya por debajo de 40 dólares el barril; la caída de la producción que en el 2014 registró un promedio de 3.4% -con apenas 2 millones 436,000 barriles por día- y las más de 4,000 tomas clandestinas, mismas que se traducen en pérdidas por 17,000 millones de pesos anuales.

Bajo observación estarían Grupo R, de Ramiro Garza Cantú, que actualmente cuenta con tres plataformas semisumergibles -Bicentenario, Centenario GR y La Muralla IV- para operar en aguas profundas a distancias superiores a 3,000 metros de tirante de agua y está a la espera del arribo de cuatro jack-up de 400 pies fabricadas por el astillero Keppel de Singapur, que lleva Chow Yew Yuen, firma con la cual Pemex signó en octubre del 2013 un acuerdo para la construcción de un astillero en la localidad de Altamira, al noroeste del país, proyecto que contemplaba una derrama económica inicial de 150 millones de dólares.

Grupo R tiene actualmente en el mercado un bono colocado en noviembre del 2013 por 970 millones de dólares a un plazo de siete años, el cual se encuentra cotizando en el mercado con un descuento de casi 40% de su valor original. Dicho bono se utilizó para el refinanciamiento de sus tres plataformas emblema, mismas que costaron alrededor de 700 millones de dólares cada una. Las tarifas esperadas de la renta de dichas plataformas de perforación para poder hacer frente a esta deuda se fijaron en un valor aproximado de 450,000 dólares por día, siendo que hasta la fecha Pemex las tenía contratadas en 520,000 dólares diarios, con una cláusula de revisión por parte de la paraestatal para ajustar el precio de acuerdo al mercado.

En el caso de Oro Negro, que dirige Gonzalo Gil White, caso aún más delicado ya que en los próximos días esperan recibir la quinta jack-up premium, de parte de Keppel Offshore & Marine, la cual ostenta un valor aproximado de 240 millones de dólares. Pese a ello, la firma en donde también participan José Antonio Cañedo White y Luis Ramírez Corzo no tiene asignados contratos para emplear la nueva plataforma.

Oro Negro actualmente cuenta con cuatro jack-up rentados en alrededor de 110,000 dólares diarios, pero ante la situación actual requiere tarifas que ronden 170,000 dólares para ser rentables. Y está a la espera de tres unidades más, con características y costos similares, las cuales deberán liquidar al mismo astillero asiático. Pero sus bonos se mantienen 35% por debajo de su valor, y se prevé que baje aún más.