Si son 3.1 millones de votos o menos los que separan a los punteros de la contienda por la Presidencia de la República, quedará resuelto en las próximas 72 horas.

La tarde del sábado quedarán cerrados los cómputos distritales. Mientras tanto será visible en la página de Internet del Instituto Federal Electoral el acumulado del conteo, desagregado por tipo de elección -para Presidente, diputados y senadores- y también por cada una de las 32 entidades federativas.

Allí están los votos, pero ¿el triunfo de Enrique Peña Nieto se debe a la fortaleza de la maquinaria priísta o al desplome de Josefina Vázquez Mota? ¿Por qué, pese a la guerra sucia en su contra, Andrés Manuel López Obrador acumuló 16 millones de votos?

Si los comicios del 1 de julio fueran ejemplares -como dicen los dirigentes del PRI y algunas autoridades electorales- estaríamos abocados al análisis del comportamiento de los votantes, el producto más enriquecedor pero menos acreditado de las exit polls que publican las principales casas encuestadoras después de cada jornada electoral.

Por el contrario, los encuestadores afrontan el aluvión de críticas -algunas viscerales, otras profundamente acertadas- por no haber precisado el margen de victoria. En tanto se dirime esta polémica, surge evidencia robusta de factores que afectaron la calidad de los comicios y alteraron -quizá de manera sutil, pero efectiva- la intención del voto durante tres meses de campaña. La siguiente lista puede engrosarse, por supuesto:

ENTRE EL DESPRECIO Y LA TOSQUEDAD. El sentimiento antipriísta flotaba en el ambiente, sólo se necesitaba un catalizador que le diera forma y dirección. Los insultos proferidos por la dirigencia nacional del PRI contra los estudiantes de la Ibero, aquel viernes 11 de mayo -los llamaron porros e intolerantes-, propició el movimiento #YoSoy132 que, además de significar el principal bache, en términos de preferencia electoral- para la campaña peñista, será una permanente piedra en el zapato para el exgobernador del Estado de México. Como en la Feria Internacional del Libro en Guadalajara, a finales del año pasado, Peña Nieto es proclive a tropezarse solo. Apenas ayer, en una entrevista con BBC Mundo, insinuó que los videos que acreditan los pagos a operadores electorales del PRI en el oriente del Valle de México con tarjetas de lealtad de Soriana son manipulados. Vuelve a jugar con fuego.

INCIDENCIA. ¿Influyen las encuestas en el electorado? Los estudios realizados desde la academia reflejan claramente que su impacto entre los electores es tenue. Y en México más, dada la penetración de los medios. Entonces, es necesario entender a quiénes impactan las encuestas, además de los candidatos y los dirigentes partidistas, sus consumidores primarios. Impactan a estrategas de campaña, a empresarios y a líderes de opinión. Las encuestas mataron las aspiraciones presidenciales de Josefina Vázquez Mota , revela un asesor cercano, muchos empresarios que aún creían que podía quedar en segundo lugar decidieron dejar de aportar dinero, porque vieron que en Los Pinos se espantaron por el ascenso de la intención del voto que registraron las encuestas hacia Andrés Manuel López Obrador .

FANTASMA. El miércoles 27 de junio, la oficina de prensa del líder nacional de la Confederación Nacional Campesina, Gerardo Sánchez García, difundía datos inobjetables : entre los segmentos rurales de México, Enrique Peña Nieto cosecharía al menos 10 millones de votos . Una semana después, deben hacerse cuentas y si el líder agrario no echó mentiras y los gobernadores cumplieron sus metas, el candidato presidencial de la coalición Compromiso por México tendría los 22 millones de votos que esperaban sus estrategas. ¿Acaso hubo voto diferenciado?

UNO DE TRES. Fueron más de 48,000 operadores electorales que trabajaron intensamente durante medio año dispersos por todo el país, pero tenían sus prioridades: Sinaloa, Chiapas, Aguascalientes, Coahuila y Puebla. En esta entidad -todo un crisol pluripartidista, de acuerdo con la estadística poselectoral-, Nueva Alianza estuvo a punto de llegar a los 200,000 votos. La prioridad era obtener los votos suficientes para asegurar lugares en el Senado para Mónica Arriola, hija de Elba Esther Gordillo, y a San Lázaro a René Fujiwara, nieto de la Presidenta Vitalicia del SNTE. Esta maquinaria electoral obtuvo 4.5% de la votación nacional, suficientes para tener una bancada de 10 diputados federales. ¿Adiós Quadri?

VOTOS POR DESPENSAS. La gente es leal, pero tiene hambre. Siete de cada 10 votos son susceptibles de haber sido comprados, de acuerdo con los observadores electorales internacionales. Están pendientes de cobro las recompensas ofrecidas por cazar mapaches. En Hidalgo, el PAN ofreció 40,000 pesos por el mejor video de compra y coacción de voto. En Zacatecas, el PRD ofreció 150,000 pesos.

TUTORES. Es un esquema que funciona, por lo menos desde hace tres décadas. Se ideó en el Estado de México y su matriz original eran los famosos cuarteles del trabajo, brigadeo inventado por el médico Jorge Jiménez Cantú para desplegar a los principales funcionarios de la administración estatal a atender las necesidades político-electorales por regiones. Sin temor a ser sancionados, mandos medios y superiores de los gobiernos priístas se hicieron cargo de municipios y zonas para entregar apoyos, bajar información y movilizar a los promovidos. Algunos gobernadores se han especializado en estos esquemas. La mejor, sin duda, es la gobernadora de Yucatán, Ivonne Ortega. Esa entidad es la número uno en términos de asistencia de los electores a las urnas, la tercera en rentabilidad para Enrique Peña Nieto y la segunda peor para Andrés Manuel López Obrador, en esos mismos términos.