A 60 días de que se lleve a cabo la elección, el debate cambió la naturaleza de la contienda; habrá que ver si le alcanza a Ricardo Anaya la inteligencia y el tiempo para bajar a Andrés Manuel López Obrador del primer sitio que ha mantenido en los últimos 10 meses.

Con un rendimiento más que mediocre de los candidatos, el debate del pasado domingo creó un momento político inédito en el proceso electoral, mostró un Andrés Manuel López Obrador vulnerable, lleno de contradicciones, lo que parecía una elección que ganaría en solitario, abrió la oportunidad para que el panista Ricardo Anaya lo escolte hacia el final.

Sin lugar a duda, el gran perdedor del debate fue José Antonio Meade, quien vio alejarse la remota posibilidad de subirse al segundo sitio, el peso del peñismo, la corrupción galopante son lastres insuperables, la estrategia de ciudadanizar su candidatura fracasó. Para el PRI-Meade, la alternativa es la declinación pasiva o activa hacia el candidato Anaya, empujarlo para que aglutine el voto anti-AMLO, o de plano transar con éste para entregarle las llaves de Los Pinos.

El remanufacturado Anaya despuntó en la semana con tono beligerante, con un ojo en el priista Meade y la independiente Margarita Zavala, con la esperanza de arrebatarles unos puntitos; el otro puesto en el escurridizo de AMLO, que con buena ventaja no pierde tiempo en las escaramuzas.

Anaya desde la desconfianza que priva en su equipo, deberá construir un verdadero frente ciudadano que pueda competir con AMLO. ¿Relanzar su campaña o jugar conservador como hasta ahora? Es el dilema en cuarto de guerra del panista.

Zavala perdió en el debate la oportunidad para convertirse en un referente electoral sólido para las mujeres y para el panismo agraviado, su regreso a Los Pinos se ve muy distante. Por su parte, Jaime Rodríguez el Bronco fue quien más lució, logró incomodar a Andrés Manuel López Obrador, pues fiel a su estilo logró generar empatía con el electorado.

López Obrador previsiblemente no cambiará su estrategia, seguirá como hasta la fecha intentando hacer un control de daños, que cada vez le cuesta más esfuerzo, aclarando como lo hizo durante toda la semana, las inconsistencias de ese conglomerado de aliados, que se han convertido en sus peores voceros, John Ackerman, Paco Ignacio Taibo II, Fernández Noroña y otros que estamos por descubrir, con ocurrencias que el propio comandante Chávez envidiaría, con esos amigos para qué quiere enemigos.

@ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.