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Opinión

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Desplegado sospechoso

La Cofeco tiene la encomienda de defender los intereses de la colectividad en contra de los arreglos monopólicos que en México son muy poderosos.

¿Con qué finalidad gastar miles de pesos en la publicación de un desplegado para denunciar la supuesta irresponsabilidad y falta de apego a la ley de un funcionario en el ejercicio de su cargo? ¿Tiene razón la Canitec (Cámara Nacional de la Industria de Telecomunicaciones para Cable) al acusar al Presidente de la Comisión Federal de Competencia de que su actuar (sic) debe estar regido por la ley?

El funcionario acusado manifestó su inconformidad con una decisión tomada por la SCT para sacar del aire al servicio Hi-TV que presta TV Azteca, pero matizó a continuación que respetaba la medida acordada por esa dependencia.

¿Cómo podría fundamentarse que violó la ley? Estar simplemente en desacuerdo nunca puede ser una conducta ilegal. La Canitec acusa a Eduardo Pérez Motta de hacer declaraciones irresponsables a los medios de comunicación pero, nuevamente, eso no significa violar la ley.

Con mayor seriedad habría que tomar la acusación de que ese funcionario ha hecho de sus opiniones... la agenda de la institución que preside. ¿Y qué hay de ilegal en ello? Una agenda así definida puede resultar altamente benéfica para los intereses de la comunidad, cuya defensa es la misión de la Cofeco. Y si acaso esa agenda está equivocada, por cuál razón la aceptan el resto de los vocales de un organismo que cuenta con un gobierno colegiado.

Pérez Motta preside una comisión dotada de autonomía y, por lo tanto, no tiene encima de sí jerárquicamente a ningún otro funcionario, como equivocadamente se le reclama en el multicitado desplegado. A diferencia de la Canitec, los ciudadanos comunes y corrientes debemos sentirnos satisfechos de que un funcionario independiente exprese sus opiniones en contravención de la nefasta ley de la oferta que silencia a las voces en los regímenes autocráticos.

Si los perros ladran, es que don Quijote sigue cabalgando. La Cofeco tiene la muy difícil encomienda de defender los intereses de la colectividad en contra de los arreglos monopólicos y oligopólicos que en México son muy poderosos.

Por desgracia, esos arreglos no sólo están en posibilidad de publicar desplegados injuriosos y desorientadores sino también de ejercer sobre los funcionarios y las instituciones públicas presiones y hasta tentaciones muy grandes. Ojalá que Eduardo Pérez Motta se encuentre blindado contra esas fuerzas que resultan implacables.

bdonatello@eleconomista.com.mx

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