La Bolsa Mexicana de Valores (BMV) fue presa de la incertidumbre y el nerviosismo de los inversionistas internacionales.

En 2011, el mercado accionario local mostró una salida histórica de capitales extranjeros por 6,245 millones de dólares. De acuerdo con cifras del Banco de México, el mayor golpe se dio entre octubre y diciembre, al registrarse 40% de la migración observada durante todo el año.

La desaceleración de la economía estadounidense y los problemas fiscales de algunas naciones europeas, fueron los principales detonantes de la volatilidad que se observó durante el año pasado. Todo indica que la incertidumbre continuará en 2012, particularmente por países como Grecia.

El exgobernador del Banco de México, Guillermo Ortiz, aseguró -en la reunión del G-20- que el mundo vive una crisis tamaño "mamut" y afirmó que la solución a los problemas de la economía helénica fue mala, por lo que los riesgos siguen latentes.

Sin embargo, el actual titular del instituto central, Agustín Carstens, refutó el calificativo y lo etiquetó de "poco exagerado", pero sí reconoció que es una crisis compleja y profunda, que llevará tiempo en resolverse.

La "desbandada" de capital golondrino –como también se le conoce-, aunado a otros factores, propició que el indicador de referencia del mercado accionario mexicano, el Índice de Precios y Cotizaciones, descendiera 3.8% en 2011.

La volatilidad que caracterizó a los mercados financieros llevó a los hombres de negocios a buscar estrategias de inversión más seguras, aunque –quizás- con un menor rendimiento.

Prueba de ello fue el ingreso -también sin precedente- de capital extranjero por 31,652 millones de dólares en el mercado de dinero, es decir, en la adquisición de deuda mediante Bonos, Bondes y Udibonos, por mencionar algunos.

Según cifras de la Secretaría de Hacienda, los inversionistas foráneos tienen en su poder cerca de 40% de la colocación de Bonos nominales a tasa fija (Bonos M).

Predomina capital golondrino

El año pasado, el país recibió un flujo de capital internacional neto por 44,847 millones de dólares. De ese monto, sólo 19,440 millones fue Inversión Extranjera Directa (IED), aquella que genera crecimiento y -por ende- empleo en el país. La cifra apenas representó 43.4% del total, el porcentaje más bajo desde 1994.

Lo anterior implicó que por cada 100 dólares que aterrizaron en el país, 56 fueron para la inversión de cartera, compuesta por los mercados accionario y de dinero. El flujo de capital que entró a este último rubro, fue 37% superior al observado en 2010.

Mesura, también en México

La cautela no fue privativa del capital extranjero. En 2011 la Inversión Directa en el Exterior (IDE) realizada por empresas mexicanas ascendió a 9,640 millones de dólares, 29% menor a la de 2010.