En los últimos años, los efectos del cambio climático se han visibilizado en todo el mundo. Diversos académicos coinciden que, en México, cada vez son más tangibles sus consecuencias. Tan sólo en el 2017, se registraron en distintas partes del país cambios fuertes de temperatura, así como lluvias atípicas

De acuerdo con el Instituto Nacional de Ecología y Cambio Climático (INECC), en los próximos años los impactos negativos en el ambiente van a acentuarse. Algunas consecuencias son: el aumento de la temperatura de los océanos y la superficie terrestre; la acidificación y el aumento del nivel del mar; cambios en la lluvia, inundaciones, incremento en el número de huracanes, sequías prolongadas, pérdida de biodiversidad y cambios en los ecosistemas.

El  INECC elaboró posibles escenarios que afectarían a México. El sector agrícola sufriría de la pérdida de fertilidad de los suelos, alza de temperaturas, cambios en las lluvias, e incremento de la ocurrencia de sequías e inundaciones.

Las áreas naturalmente forestadas se reducirían, así como una pérdida de 50% de la biodiversidad, afectando la polinización, reciclaje de nutrientes y disponibilidad de agua.

El desarrollo sostenible es satisface las necesidades del presente sin comprometer la capacidad de las futuras generaciones de satisfacerlas, garantizando el equilibrio y el crecimiento económico, el cuidado ambiental y el bienestar social.

En el 2015, México y 192 países más, firmaron la Agenda 2030 del Desarrollo Sostenible, misma que se compone de 17 Objetivos del Desarrollo Sostenible (ODS). Los ODS establecen una estrategia para atacar problemáticas del desarrollo de las naciones, así como ofrecer líneas de acción que mejoren la calidad de vida y conservar el ambiente.

Se  plantean oportunidades para fomentar medidas y acciones, pero también plantea retos importantes para las actividades y sistemas productivos.

El reto en sectores como el agrícola, ganadero, silvícola y pesquero, no es menor, al trabajar  con el entorno natural, y, generalmente, con la población más vulnerable. Pero se pueden fortalecer estas estrategias en los sectores mencionados a partir de la visión de redes de valor. Para FIRA, una red de valor es la organización de distintos agentes económicos para producir  un bien o servicio. En otras palabras, es una interacción de empresas colaborando desde la producción primaria hasta el consumo, incluyendo la transformación y comercialización, agregando valor en cada proceso. Hablar de red de valor sostenible,es hacer alusión a la adecuada gestión de los diversos elementos involucrados en la producción, transformación y comercialización.

*Ivonne Odette Serrano Ríos es especialista de la Subdirección de Pesca, Forestal y Medio Ambiente. La opinión aquí expresada es de la autora y no necesariamente coincide con el punto de vista oficial de FIRA.

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