La guerra que Morena ha emprendido en contra de las instituciones y el bienestar de los ciudadanos aún no termina. La desaparición de los 109 fideicomisos que por años han apoyado a emprendedores, periodistas, cineastas, científicos, deportistas y artistas sigue en el aire. A pesar de que el jueves pasado los Diputados Federales de oposición logramos ganar una pequeña batalla al posponer la discusión, la realidad es que esta semana lo volverán a intentar, y por eso es urgente que los ciudadanos hagamos un frente común y se exija en todos los medios posibles que San Lázaro haga su chamba y proteja a los mexicanos, incluyendo a los miles de damnificados en mi natal Tabasco, que hoy están en el agua.

Quisiera iniciar aclarando los mitos alrededor de los fideicomisos y retomar sus beneficios, explicados muy bien por la asociación civil México Unido contra la Corrupción: 1) tienen reglas claras, en cambio la mayoría de los programas sociales de la 4T no tienen lineamientos y son decididos de acuerdo a estrategias electorales; 2) no existe el secreto fiduciario; 3) son auditables por la Secretaría de la Función Pública y por la Auditoría Superior de Fiscalización; 4) son sujetos a la Ley de Transparencia; y 5) se gobiernan por Comités Técnicos.

Entonces, es evidente que la verdadera intención de este Gobierno no es combatir la corrupción ni que haya más transparencia, sino centralizar nuestros recursos para poder utilizarlos de manera discrecional y con enorme opacidad. Los fideicomisos buscan alcanzar un fin específico y asegurar que ese dinero, en este caso, 70,000 millones de pesos (mdp) permanezcan en el tiempo, independientemente de las prioridades del Presidente y las discusiones presupuestales anuales. Pero este gobierno lo que busca es desaparecer estas causas, y hacerse de manera inmediata de lana para decisiones políticas.

Como tabasqueña, la posible desaparición del Fondo de Desastres Naturales (Fonden) frente a la crisis provocada por las inundaciones causada por el Frente Frío No. 4 en mi estado me es sumamente alarmante. Si desaparecieran el Fonden, nada aseguraría que en lugar de usar los 7,000 mdp de este fideicomiso para ayudar a cientos de miles de damnificados en Tabasco que hoy están en el agua, el gobierno los use para acciones en Coahuila o Hidalgo donde hay elecciones este año.

Y esta decisión no sólo afecta a Tabasco. México es un país altamente expuesto a una gran variedad de fenómenos geológicos y meteorológicos. Cerca del 40% del territorio y más de una cuarta parte de la población están expuestos a tormentas, huracanes e inundaciones. Nos encontramos entre los 10 países con más pérdidas derivadas de estos térribles eventos; según el Centro Nacional de Prevención de Desastres, durante las últimas décadas, estos fenómenos han dejado daños con un costo promedio anual de más de 14,000 millones de pesos.

Pretender desaparecer el Fonden y el resto de los fideicomisos es a todas luces una decisión irresponsable, que además obedece a la necedad que tiene este gobierno de manejar los recursos de manera opaca y discrecional. Como dijo nuestro gobernador hace unos años cuando era senador: Tabasco va a contar con nosotros, y también necesitamos que el gobierno demuestre que sabe hacerlo.

Soraya Pérez

Economista

Entre Números

Expresidenta de la Federación de Colegios de Economistas de la República Mexicana A.C.

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