En Puebla, su estado natal, Josefina Vázquez Mota sufrió un estrepitoso descalabro en los comicios presidenciales del pasado 1 de julio. Pero más sorprendente aún resultó que en la entidad oriental, el PAN quedara reducido a la tercera fuerza electoral.

El descrédito del marinismo quedó en el pasado. También, el esfuerzo del gobierno federal para disminuir la presencia de las bandas criminales en la extensa zona metropolitana de la angelópolis. El voto urbano logró el milagro: que una de las sociedades más conservadoras del país diera su respaldo al candidato de las izquierdas, Andrés Manuel López Obrador, quien cosechó 860,000 sufragios.

La arrítmica transición a la democracia en México apenas logró que el PRI saliera del gobierno de Puebla, en el 2010. Y eso fue posible sólo hasta que el PAN y el PRD nominaron a un mismo candidato -Rafael Moreno Valle- para competir contra el priísta Javier López Zavala. Lo lógico sería que el partido del presidente Felipe Calderón -con raíces familiares en esta entidad- hubiera capitalizado la alternancia en el poder. Y más, cuando desde 1999 habían logrado ganar la alcaldía de la capital y otros municipios de relevancia, como Tehuacán, Cholula y San Martín Texmelucan.

En el 2012, sin embargo, la dirigencia nacional del PAN entró en colisión con los grupos locales. El entonces secretario del Trabajo, Javier Lozano Alarcón, dejó la comodidad del gabinete federal para buscar la candidatura al Senado de la República, pero el panismo poblano interpretó esas aspiraciones como una nueva manifestación del dedazo calderonista.

En la definición de la candidatura presidencial, Lozano apoyó a Ernesto Cordero. Allí desató los rencores de la corriente hegemónica -ultraconservadora- que respaldaba a Vázquez Mota y quería a la exsecretaria de Desarrollo Social, Ana Teresa Aranda de Orea, como candidata al Senado.

Cordero no obtuvo la candidatura presidencial del PAN. Ana Tere tampoco representó al panismo poblano en la campaña al Senado. Y la dirigencia nacional, encabezada por Gustavo Madero, logró mantener los equilibrios precarios, al integrar una fórmula que encabezó el exsecretario del Trabajo y complementó la exdiputada federal Augusta Sánchez Díaz de Rivera.

Nadie juzga una campaña, más que por su éxito -o fracaso- en las urnas. Y en Puebla, Vázquez Mota quedó en tercer lugar. Lozano sacó 50,000 votos más que la candidata presidencial y pudo alcanzar un escaño, como primera minoría. El representante del calderonismo llegó al Congreso de la Unión. Los josefinistas, no. Y entre los josefinistas estaban el gobernador Moreno Valle, el alcalde de la capital, Eduardo Rivero, y al presidente del Comité Estatal del PAN, Juan Carlos Mondragón, quien ahora es el principal protagonista de las disputas locales.

Y es que en su periodo al frente del PAN-Puebla está a punto de concluir, pero una modificación del calendario electoral local impediría que las bases partidistas acudieran a las urnas a elegir al nuevo jefe estatal. Nada pasaría si el CEN blanquiazul autorizara una prórroga de su mandato, pero los calderonistas quieren apurar el relevo, sabedores que la selección de candidatos a alcaldes y diputados o la firma de una coalición opositora al PRI están en juego.

La caducidad del plazo obligó a los panistas locales al atrincheramiento. En son de paz, la cúpula partidista designó una comisión tripartita que trata de construir una salida consensuada. Personajes tan disímbolos como Juan Molinar Horcasitas y Max Cortázar han buscado mediar entre yunquistas y morenovallistas.

Un incidente reciente que deja ver el tamaño de la bronca al interior del PAN. Enterado de una sesión de trabajo que los principales líderes de poblano tendrían con un grupo de expertos electorales, entre quienes se cuenta a los excalderonistas Jorge Manzanera y Rafael Giménez, el presidente Felipe Calderón Hinojosa decidió hacerles una visita sorpresa.

Salvo un saludo de cortesía con el exprimer ministro británico, Tony Blair, nada había en la agenda presidencial, el pasado viernes 21. Así que sin mayores preámbulos, el Ejecutivo federal se trasladó a la entidad poblana, acompañado de su esposa, Margarita Zavala, y de su secretario particular, Tarsicio Rodríguez. La comitiva presidencial sorprendió al gobernador Moreno Valle, cuando llegó al Gran Telescopio Milimétrico, construido en la Sierra Norte.

Hasta donde pudo confirmarse, ésa fue la única actividad presidencial en territorio poblano. El cónclave partidista tuvo lugar, sin la participación del Presidente. Lo que no se sabe es por qué Manzanera ni el gobernador Moreno Valle quisieron decirle dónde sesionaron los panistas.

EFECTOS SECUNDARIOS

TRADUCCIÓN. Miguel Ángel Mancera ha dicho que privilegiará a los mejores, no a los colores en la selección de su gabinete. No debería ser de otra forma... a menos de que esté sometido a presiones para que resuelta de otra forma. Y si no, que le pregunten a quienes actualmente disputan la Secretaría General de Gobierno, a saber: el exsecretario de Seguridad Pública, Joel Ortega Cuevas, quien regresó a la actividad política por la puerta grande, como coordinador de la campaña mancerista y cuenta con el respaldo de René Bejarano, y con el apoyo de la corriente chuchista, está el ex senador Carlos Navarrete. Ante las presiones, podría repetir el actual titular de esa oficina, Héctor Serra, o podría llegar el senador Mario Delgado. Ambos, con el encargo específico de dar continuidad a las políticas ebraristas.