Bogotá. El Presidente de Colombia (1990-1994) César Gaviria plantea que el próximo gobierno de México debe desactivar el lenguaje de la guerra en su lucha contra el narcotráfico porque éste sólo escala el conflicto e implica una lógica reduccionista, que desconoce la complejidad del problema.

En la sede de la fundación que él preside, adornada con obras de arte y piezas prehispánicas de culturas colombianas, afirma que el mayor problema de la seguridad de México está en la incapacidad del sistema judicial para impartir justicia. Urge al país desarrollar mecanismos que permitan una rápida y estricta aplicación de la justicia y eviten la impunidad.

Gaviria recomienda que México cuente con una policía unificada, para poder garantizar su coordinación. Ésa debe sustituir a las locales, no porque éstas sean corruptas, que lo pueden ser, sino porque enfrentar al crimen organizado exige tener una policía profesional con altos niveles de disciplina y formación militar. De otra manera siempre se habrá de fracasar.

El gobierno de México en la lucha contra el narcotráfico debería considerar, sugiere Gaviria, nombrar a un fiscal enfocado sólo a ese tema y también, como expresión política de que la lucha va en serio, eliminar la inmunidad jurídica de la que gozan los políticos.

La asesoría del gobierno de Estados Unidos, desde su punto de vista, hizo la diferencia en la lucha del gobierno de Colombia contra el narcotráfico. Hay un antes y un después. Gaviria asegura que sólo los estadounidenses tienen la capacidad técnica y la experiencia militar práctica para hacerlo.

Quien también fuera Secretario General de la Organización de Estados Americanos considera que los gobiernos de México y Colombia tienen calidad moral para plantear al de Estados Unidos la necesidad de discutir a fondo la actual estrategia. Si lo que se ha hecho no produce resultados, hay que cambiar.

Gaviria propone enfrentar la lucha contra el narco desde el enfoque de la salud pública que implica, entre otras cosas, discutir en serio la regulación , dice que la palabra legalización no es la correcta, primero de la marihuana y después de otro tipo de drogas como la heroína y la cocaína.

El gobierno de Estados Unidos, afirma Gaviria, no sabe qué hacer ante el problema y cuál es el camino a seguir. Avanza, por la vía de los hechos, en línea de una legalización disfrazada. Propone que el gobierno de México y el de Colombia promuevan una discusión abierta a nivel nacional e internacional sobre el problema del narco.

Las autoridades estadounidenses no quieren discutir y se cierran, dice Gaviria, y añade que el propósito de ese diálogo debe ser encontrar caminos para reducir el negocio del narco y el margen de sus ganancias. Se trata de desactivar al máximo la capacidad de las organizaciones dedicadas a la producción y venta de las drogas ilegales.

Twitter: @RubenAguilar