Sin duda, la semana pasada cerró en un tono por demás interesante para los mercados, ya que el dato sobre crecimiento del PIB al primer trimestre del 2019 en Estados Unidos sorprendió a más de uno al ubicarse en 3.2%, además de que los índices S&P 500 y Nasdaq cerraron en niveles históricos, tras la primera ronda de reportes trimestrales, lo que puso en duda una posible desaceleración de la economía más grande del mundo

Se pone todavía más interesante, cuando esta misma semana tendremos reunión del Comité Federal de Mercado Abierto de la Fed para ver qué van a hacer con su tasa de referencia; sin embargo, viendo el dato del PIB con mayor detenimiento, hay información que indica que quizá estos buenos resultados podrían no ser definitivos y que, en las siguientes revisiones, pudiéramos ver que este número se reduzca.

Para empezar, el interesante crecimiento observado el viernes pasado estuvo impulsado por los elementos más volátiles de la medición, como es el comercio y los inventarios, mientras que el gasto del consumidor, que es el principal motor de la economía norteamericana, se debilitó por tercer trimestre consecutivo y la inversión no residencial creció al segundo ritmo más lento desde que Trump asumiera la Presidencia.

A lo anterior se sumaron los datos de las ventas finales a compradores nacionales privados que bajaron 1.3%, mientras que las propiedades inmobiliarias residenciales fueron un lastre para el crecimiento por quinto trimestre consecutivo, las cuales se contrajeron a un ritmo anual de 2.8% y restaron 0.11 puntos porcentuales al crecimiento del PIB. Por ello,  al final de la sesión del viernes el dólar perdió terreno frente a las principales divisas, en lugar de festejar el buen dato del PIB.

Mañana es el turno de la Fed para evaluar estos datos económicos y tomar una decisión sobre el camino a seguir con respecto a su política monetaria.  El mercado de futuros de Chicago descuenta con una probabilidad de 97.5% que la Fed dejará su tasa de referencia sin cambios; lo interesante será saber qué piensan hacer hacia adelante, particularmente en este año que tanto se ha especulado sobre un enfriamiento de la economía global, lo que incluso provocaría que la Fed no sólo no subiera ya su tasa, sino que pudiera empezarla a bajar, situación que por el momento se ve poco probable.

De hecho, una encuesta de Bloomberg, entre el 23 y 25 de abril, estimó que la Fed mantendrá la tasa de referencia en el nivel actual de 2.25 a 2.50% a lo largo del año 2020. Es más, sólo dos de 39 encuestados consideran que la Reserva Federal pudiera bajar su tasa hacia finales del 2019. Es un hecho que la Fed seguirá atenta a la evolución de los datos de inflación, crecimiento económico y niveles de empleo.

Los mercados seguirán de cerca la evolución de la guerra comercial entre EU y China que, a pesar de dar señales de venir evolucionando de manera positiva, cada vez se alarga más su conclusión, además de la resolución del Brexit, en donde está por demás decir que la salida del Reino Unido se ha convertido en una larga y complicada agonía en términos de las negociaciones que la señora May ha tenido con su Parlamento, lo cual se extenderá hasta octubre. Estos temas tendrán impacto en el crecimiento global, y mientras esto sucede, la volatilidad no cesará en los mercados financieros.

En México, la semana fue de volatilidad para el peso, llegando a niveles cercanos a 19.10 pesos/dólar, para recuperar parte de sus pérdidas y ubicarse en niveles de 18.94, mientras que la Bolsa perdió 1.2% y el BID nos revisó a la baja la expectativa de crecimiento a 0.5% para el 2019.

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