Honda es una de las grandes empresas de la industria automotriz mundial. La empresa japonesa fundada en 1946, llegó a México en 1985, instalando una pequeña planta en El Salto, Jalisco para la producción de motocicletas y autopartes y en 1994 se amplió la planta para la producción de automóviles y camionetas.

Actualmente la planta de El Salto, tiene unos 2,300 trabajadores y en 2012 produjo 61,813 camionetas CR-V, es decir 190 diarias. Actualmente, según información de los propios trabajadores, se producen 250 camionetas CR-V al día, es decir más de 90 mil de estas unidades, cuyo precio en el mercado es de 300 mil (la más económica) a 400 mil pesos (la más equipada). Hablamos de una producción anual de aproximadamente 32 mil millones de pesos.

La planta de Honda en El Salto, Jalisco es noticia no sólo en las secciones de economía de los diarios, sino también en las secciones de política. La razón es que desde 2010 un grupo de trabajadores promovió la formación del Sindicato de Trabajadores Unidos de Honda de México (STUHM), con el propósito de contar con instancia propia de representación y negociación frente a la patronal.

Como es usual entre las empresas emplazadas en el corredor industrial de El Salto, los sindicatos que operan son de protección para los patrones, y funcionan sin que los verdaderos trabajadores conozcan a sus representantes; estos sindicatos son una simulación pues no tienen vida orgánica ni hacen participes a sus agremiados de la información y menos de la toma de decisiones.

En Honda opera el Sindicato de Empleados y Trabajadores de la Estructura, Armadura Motriz e Industrial (SETEAMI), afiliado a la CTM.

El STUHM nació de un grupo de 44 trabajadores que se organizaron en sigilo para evitar el hostigamiento de la empresa, cosa que no evitaron y varios del grupo inicial fueron despedidos. A pesar de ello, el STUHM logró afiliar a más de la mitad de los trabajadores de la planta en El Salto. Sin embargo la empresa se ha negado a aceptar su representación con pretextos banales como negarse a recibir el documento oficial de las autoridades laborales, o maniobras más turbias como generar conflicto entre sindicatos.

Al menos en dos ocasiones la policía municipal de El Salto (gobernador por el PRI) ha detenido y agredido a integrantes del STUHM solo por repartir volantes. En la primera ocasión se detuvo al secretario general del STUHM, José Luis Solorio, acusado de robar una video-pluma de un guardia de seguridad. El 5 de febrero ocurrió algo más grave cuando tres trabajadores y un maestro solidario fueron detenidos violentamente por la policía de El Salto; a dos de ellos se les amagó con un arma, se les arrojó gas lacrimógeno dentro de un vehículo y se les apagó un cigarro encendido en el cuerpo; a otro más le dieron un cachazo en la cabeza. Tras ocho horas detenidos en la cárcel municipal de El Salto, fueron puestos en libertad mediante el pago de una multa administrativa de 400 pesos. Y todo por repartir volantes afuera de la planta.

Los integrantes del STUHM denunciaron que cuando estaban detenidos fueron amenazados para que no se volvieran a manifestar y dijeron tener ordenes de muy arriba , citando supuestas instrucciones del gobernador de Jalisco, Aristóteles Sandoval Díaz y de su secretario de Gobierno, Arturo Zamora Jiménez.

Sería grave e irresponsable que la autoridad de Jalisco diera instrucciones de reprimir a un sindicato para proteger a un empresa privada. Si no es así, deberían deslindarse y pronunciarse en contra de hechos represivos que no debieran ocurrir en Jalisco ni en el país.

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