Si por los poderes fácticos fuera (televisoras, empresarios, opinadores, encuestadoras, Soriana, grupo Atlacomulco, Carlos Salinas, Niño Verde, etc.), Enrique Peña Nieto ya debería estar gobernando. Para que esperar los engorrosos trámites de las impugnaciones en el tribunal y la toma de posesión hasta diciembre.

Ya que gobierne y que reparta las decenas de miles de puestos con jugosos sueldos, que haga las reformas estructurales, que privatice lo que queda por privatizar y que comience a repartir el pastel.

Que Peña Nieto haga realidad la frase el PRI robaba pero dejaba trabajar , no como el Partido Acción Nacional (PAN) que robaba y no dejaba trabajar .

Pero para eso es necesario que quienes salen a la calle a protestar, se pongan a trabajar, y se dejen de huevonadas. Es hora de que los desquehacerados del movimiento #YoSoy132, y los que dicen que hubo fraude y alegan que se compraron votos en la campaña acepten la realidad y la derrota. Ahí será para otra otra década pues la llegada de Peña Nieto augura otro largo periodo de gobiernos priistas en Los Pinos y en la mayoría del país.

Este es el mensaje que se da desde los centros de mando y de producción de opinión pública. Sí, se compraron votos, pero no se puede probar que se votó por el PRI; sí, hubo anomalías, pero fueron menores; sí, es probable que Peña Nieto haya gastado miles de millones de pesos en su campaña, pero así son las cosas; sí, se repartieron miles de tarjetas Soriana para incentivar el voto priista, pero también el PRD lo hace.

Esa es la realidad que se empieza a tratar de imponer en los noticieros nocturnos, en las columnas de los opinadores más leídos, en los mensajes de los dirigentes empresariales del país que piden ya dar la vuelta de página al tema electoral, como hace 24 años con el fraude cometido por Carlos Salinas, como en 2006 con el rosario de irregularidades de Felipe Calderón, como ahora

Ya quieren que siga el país en orden, para que los negocios fluyan y los contratos se firmen.

Les urge que las personas ya dejen de discutir de política, polarizarse, tomar partido, informarse, circular información, intercambiar documentos, pasarse fotos y gráficos y circular videos donde se resume en diez minutos 90 días de una ilegal e inequitativa campaña electoral.

Dos tercios del país que votó, lo hizo en contra de Peña Nieto, un tercio de ese país alega fraude y compra de voto. Otro tercio del país empadronado, unos 30 millones de personas, no votamos.

Es decir, con el aval de un tercio del país que votó, quieren imponer la normalidad democrática , quieren que ya no haya manifestaciones, que ya no haya acampadas, que ya no haya cuestionamientos a la defraudación de la voluntad popular, otra vez, por tercera vez en 24 años.

Para los que mandan, lo ideal es que todos se queden en su casa a ver a la boda de Eugenio Derbez y su nueva pareja y vuelvan las altas audiencias de las telenovelas de la noche y se acabó. Otra vez el país idiotizado, otra vez la nación adormecida. No es bueno para los negocios que la gente despierte.

Quieren una normalidad democrática que conjugue la boda de Derbez y la aceptación pasiva del resultado electoral.

No se puede. Desde antes de la elección amplios sectores del país estás despiertos. No puedes dormir si te están explotando hasta los huesos en la empresa, no puedes dormir si te despojan del territorio y te desaparecen a compañeros, no puedes dormir si te amenazan y te matan por defender un bosque, no puedes dormir si la policía te cachea y te extorsiona cada vez que te la encuentras, no puedes dormir si tienes hambre, realmente hambre por la sequía que azota al país desde hace meses

Hace tiempo que la mayoría del país no está adormecido. Los que salen ahora a las calles contra la imposición de Peña Nieto, no pueden irse a dormir así como así.

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@rmartin1011