Dejarse llevar por la velocidad .

Wong Li

En estos días, más que nunca, la democracia muestra su pesadez y su lentitud. Esa inercia se transmite multiplicada a la n potencia a los demás subsistemas que dan forma a lo público.

En el 2000, la economía del país era todavía equivalente a la de Brasil. Ahora es menos de la mitad. En 12 años, Brasil ha disminuido el número de pobres, aunque todavía son muchos. Aquí los pobres han aumentado en ese periodo. Brasil eleva la calidad de la educación, dos de sus universidades encabezan el ranking latinoamericano, mientras la UNAM se retrasa al cuarto lugar y son más de 100,000 los becarios brasileños en Estados Unidos, mientras los mexicanos apenas llegan a 30,000.

Democracia pesada. Se litiga ante el Tribunal electoral la presunta compra de votos y como pruebas se presenta un pequeño zoológico casero que, según la inconformidad, se regalaba a los electores en una caja para inducir su voto. Se presentan denuncias de toda naturaleza, mientras más inverosímiles más creíbles. Si el algoritmo, si la manipulación estadística, si los medios, si durante una semana amaneció nublado todos los días.

Algunos casi lloran de entusiasmo ante la petición de nulidad de la elección. Se habría violado el principio constitucional de elecciones libres y auténticas. Pero, eso lo saben apenas por una revelación de lo alto, algo externo, justamente, al proceso electoral. Y cuando se valide la elección, se tendrá ya listo un antiprograma generador de otras lentitudes y de mayor pesadez.

Esto, cuando debería estarse discutiendo la estrategia para dar velocidad a la estrategia de seguridad, a la economía, a la educación y a la construcción de nuevos equilibrios sociales. Extraña ocupación política: producir pesadez y encerrarse en la forclusión de nada. La demanda de nulidad hace mover la cabeza a los ciudadanos. Únicamente votaron. La mañana era ligera. Son libres.

Y los nuevos legisladores pueden hacer la democracia procedimental aún más pesada. En lugar de digitalizarla e informatizarla, de disminuir su gastos y los tiempos de campaña. Darle velocidad, la máxima velocidad según su enlace sistémico. Desde hace tiempo, la democracia como concepto y sistema jurídico es un subsistema que alcanza legitimidad en relación con la rapidez de las decisiones que permite tomar y con sus resultados. Ése es el punto. Lo demás es perder tiempo, mientras, se extiende el wwwnomos, globalización de la velocidad.