La incidencia del Internet y sus redes sociales en campañas electorales, en la política, en las rutinas informativas y en la deliberación pública sobre asuntos diversos aumenta considerablemente. Día a día se normaliza en los entornos democráticos el ecosistema digital libre y eso explica que algunos especialistas aludan a la democracia digital igual para evocar el rol de las redes sociales en elecciones que las tecnologías aplicadas a la transparencia del voto y sus resultados o los hábitos informativos que permiten seleccionar muchas fuentes de consulta en línea.

Hemos atestiguado cómo el crecimiento exponencial de internautas se suma a la multiplicación de herramientas accesibles para ejercer la libertad de expresión no sólo a través de medios tradicionales, sino a partir de la red de redes, en una lógica horizontal que nos da oportunidad de compartir nuestra propia manera de ver las cosas, debatir en tiempo real en el mismo espacio o arena que antes estaba reservado para grandes empresas periodísticas, boletines o eventos oficiales.

Octavio Paz afirmó que todas las visiones de la historia son un punto de vista pero que naturalmente, no todos los puntos de vista son válidos . Internet tiene de todo. Hay espacio para millones de visiones, millones de datos útiles para valorar ofertas políticas, aunque, al mismo tiempo, hay huecos y avenidas para anuncios encubiertos o acoso cibernético a críticos incómodos, para noticias falsas o mensajes de odio que se diseñan como parte de estrategias propagandísticas adaptadas a estos tiempos digitales. Algunos optan por confundir a usuarios a través de cuentas y portales con mentiras que a simple vista parecen verdad, videos o audios manipulados que contaminan la confianza en el medio. Robustecer los instrumentos de información no puede basarse en la censura.

De ahí que siempre es necesario propiciar el ejercicio de libertades y la comunicación horizontal e incluyente. Elemento clave, una de las muchas virtudes que Internet trae consigo.

Acorde a los estudios sobre los hábitos de los usuarios de Internet en México, que año con año elabora la Asociación Mexicana de Internet, el crecimiento de usuarios camina a pasos agigantados. En la elección presidencial del 2006 teníamos apenas 20.2 millones de internautas, en el 2012 la cifra fue más del doble, con 45.1 millones, y ahora, a casi un año de la siguiente contienda presidencial, rozamos los 70 millones.

Eso explica también que la propaganda política incremente su atención en las nuevas tecnologías. En la materia electoral, me parece que sería un error simplificar el papel de Internet o las redes sociales asumiéndolas como simples plataformas que en sí mismas fungen como un gran elector, el cual debe ser acotado ante su capacidad de orientar o modificar la opinión general dependiendo el uso de fake news o el dinero invertido en halagos a modo, difundidos estratégicamente en cuentas de personas famosas o deportistas con muchos seguidores.

Debemos ser cuidadosos en no alentar medidas o normas que obstaculicen directa o indirectamente el flujo de contenidos en línea. Eso no significa que sea imposible emprender acciones para detectar el engaño propagandístico o la promoción no reportada de candidaturas en redes.

Durante las contiendas políticas del 2016, el INE mostró que es posible entablar una colaboración respetuosa con las grandes empresas de redes sociodigitales sin afectar la libertad de expresión. Así fue posible conocer gastos por un monto de 24 millones de pesos que habían sido destinados a potenciar mensajes que postearon en sus muros de Facebook candidaturas de todos los partidos e independientes; y gracias a esos datos fueron sancionadas las omisiones.

La democracia no se define sólo por las jornadas de votación y no es un concepto digital o analógico, sino la suma permanente de espacios para ejercer de forma efectiva derechos y libertades, para encontrar modelos de representación incluyentes, que reivindiquen la pluralidad que impera, para que se haga valer la voluntad de las mayorías sin avasallar a las minorías.

*Consejero del Instituto Nacional Electoral.

Twitter:@MarcoBanos