San José, Costa Rica. Del 11 al 13 de mayo tuvo lugar el Diálogo subregional de los miembros del Sistema de Integración Centroamericana y México: Democracia, para la paz, la seguridad y el desarrollo organizado por la OEA, el gobierno costarricense, FLACSO, IDEA (Suecia) y Funpadem (Costa Rica).

Entre los participantes hubo consenso al indicar que en estos últimos 20 años de democracia y estabilidad económica han propiciado mejores condiciones de vida para los ciudadanos de todos los países de América Latina.

A pesar de esta constatación, se está de acuerdo en que existen muchos desafíos para poder consolidar la democracia como sistema integral de vida en la región y que persisten problemas que dificultan su consolidación.

La democracia se ve amenazada por la pobreza que sigue ahí, a pesar de los avances en su combate, por la violencia, el narcotráfico, la trata de personas, el lavado del dinero, el abuso de los migrantes, los negocios ilegales y el desempleo. También se muestra la existencia de gobiernos formalmente democráticos, pero que están lejos de ser tales; persisten los fraudes electorales; se persigue a militantes políticos; se violeta la libertad de expresión y los derechos humanos, y persiste la corrupción y el soborno político.

Es un hecho que si bien ya no existen dictaduras militares en la región, gana camino un nuevo modelo autoritario.

Al poder se asciende por la vía de los procesos democráticos, pero ya en él se actúa violando sus principios.

Sigue siendo un reto, en unos países más que en otros, no sólo elegir a los gobernantes de forma democrática, sino gobernar democráticamente, como dice José Miguel Insulza, secretario general de la Organización de los Estados Americanos.

Se asume también que a pesar del avance de la democracia en estos últimos 20 años persiste la debilidad de las estructuras institucionales y la existencia, en razón de lo mismo, de gobiernos personales.

En algunos países de América Latina estamos en la presencia, como lo menciona Daniel Zovatto de IDEA, de un nuevo fenómeno político: golpes desde el Estado y no de Estado.

Algunos de los asistentes al seminario advirtieron la presencia de un nuevo foco de tensión en la región que se cierne sobre los países democráticos vecinos a los que hoy optan por el autoritarismo y un nacionalismo ramplón.

Los asistentes al encuentro -políticos, diplomáticos, académicos, dirigentes de la sociedad civil y funcionarios internacionales- comentaron que la democracia debe ir más allá de lo sólo instrumental para plantearse como un sistema integral de vida en todos los países.

El desarrollo de la democracia debería estar siempre presente como una de las tareas estratégicas de los gobiernos de la región.

El sistema democrático también fue un consenso, está siempre en un proceso de cambio y perfeccionamiento que nunca termina.