El singular da el paso, dividuo .

G. Ellmann, L’impensable

Las precampañas, de acuerdo con su duración legal, se extenderán todavía una semana y media. Parecen un poco largas pero se han desarrollado de acuerdo con su objetivo: la elección del candidato presidencial de cada partido. Se ganó en cuanto a igualdad y equidad de la presencia pública de los participantes, superando las ventajas unilaterales de su comienzo. La primera prueba, entonces, ha sido exitosa.

Al respecto, no conviene sacralizar un método, así sea con un ánimo más o menos piadoso de ejemplaridad. Se aclara esto, aun si se está convencido de que en la contienda electoral todo se vuelve carne de propaganda. Una contienda interna entre precandidatos se desarrolla con eficacia si responde a circunstancias específicas: partido en el poder, lista de electores internos limitada y controlable, lucha por los espacios mediáticos. Con la fórmula del precandidato único sucede lo mismo. Cometería un error el partido que, contando con un aspirante claramente posicionado, decidiera organizar elecciones internas abiertas para designarlo. Basta cumplir la ley, que prevé el apego de cada organización a sus propios estatutos. En este punto, las declinaciones de los aspirantes en el segundo lugar de las encuestas han sido aportaciones políticas mayores al proceso de elecciones.

En la tercera semana de febrero comenzará la intercampaña, que dura hasta finales de marzo. El propósito sería el desahogo de las inconformidades internas, relativas a la postulación de candidatos a diputados y senadores federales o locales.

La propaganda de los candidatos se congela y sólo el IFE publicará spots en los medios. Casi mes y medio de propaganda exhortativa. La intercampaña también parece larga. A principios de abril comenzarán las campañas legales, que duran 90 días.

Frente a esta situación, acortar aún más las etapas de este proceso no sería una idea descabezada. Iniciar precampañas a mediados de enero y prolongarlas durante el mes de marzo. Intercampaña en abril y, luego, 60 días de campaña. ¿Ventajas? Concentrar la presencia escenográfica de todos los actores, en vez de un tiempo débil que se extiende demasiado. Elevar la fuerza de convocatoria. Recortar con mayor exactitud los mensajes y la narrativa de cada uno de los candidatos. No son ventajas despreciables. Y una consideración suplementaria: la democracia es democracia aritmética. Los votos de los singulares únicos e insustituibles, los singulares de la potencia de la vida, se suman. Pero su voto podría cargarse de mayor intensidad. Amén.