La violencia policial esta atizando la indignación y la protesta social por todo el mundo. Fueron policías los que reprimieron, asesinaron y desaparecieron a normalistas de Ayotzinapa en México, policías son los que han asesinado al menos a 16 afroamericanos en Estados Unidos de julio a la fecha, policías son quienes generalizaron la protesta social en Brasil y Estambul en 2013 y Madrid, Nueva York, El Cairo en 2011. La generalización de este fenómeno no puede ser una casualidad.

En México, la participación directa de policías municipales de Iguala y Cocula, Guerrero en el asesinato y desaparición de estudiantes de la normal rural de Ayotzinapa, ha desatado la mayor oleada de protesta social en el México contemporáneo. La respuesta del gobierno del presidente Enrique Peña Nieto es la desaparición de más de 2,457 cuerpos de policía municipal para centralizarlos en 32 cuerpos estatales; plantea además la desaparición de los gobiernos municipales cuando estén infiltrados por el crimen organizado. Estas dos propuestas implican la admisión de que el orden liberal de distribución de poderes, protección de la soberanía y monopolio de la violencia que pregona la teoría liberal, se han despedazado y convertido en añicos. La amplia movilización social en México en solidaridad con los normalistas de Ayotzinapa, identificada en rede sociales, en pintas callejeras y mensajes impresos en folletos, volantes y carteles de Ya me cansé , expresa el hartazgo no solo por lo ocurrido en Iguala, sino que condensa el dolor y la rabia de muchos agravios ocurridos en distintas geografías de México.

Algo muy semejante está ocurriendo en Estados Unidos ante la muerte de personas afroamericanas a manos de la policía de varias ciudades. Dos de esos asesinatos han resultado emblemáticos: el asesinato de Michael Brown de 18 años a manos del policía blanco Darren Wilson el pasado 9 de agosto en Ferguson, Missouri; y la muerte de Eric Garner, en State Island, Nueva York el pasado 17 de julio a manos (literalmente) del policía Daniel Pantaleo.

En el primer caso, el policía blanco disparó y mató a Michael Brown solo por ser sospechoso; en el segundo caso el policía blanco mató a Eric Garner por oponerse a ser arrestado por vender cigarrillos en la banqueta. En ambos casos los jueces exoneraron a los policías. El suceso en que perdió la vida Erice Garner ha conmovido sobremanera pues hay un video donde se escucha con claridad que les dice a sus captores no puedo respirar, no puedo respirar , mientras era ahorcado con el brazo del policía Pantaleo.

Ahora miles de activistas retoman la frase de Garner, no puedo respirar como lema de dolor y rabia ante lo que le ocurrió, y ese lema se une a ya me cansé que se grita en México.

Esta violencia policial revela a su vez la crisis profunda que atraviesa el orden liberal y sus fuerzas de seguridad que en lugar de proteger a los pobladores de un territorio, se convierten en sus verdugos.

@rmartinmar