Vida-potencia, flecha de energía

en la disyunción .

G. Ellmann, L’Impensable

En la plaza pública y en el espacio privado se vierten todos los desperdicios del voluntarismo.

Yo pienso, yo digo, yo dicto ? a diestra a siniestra, salvo y condeno. En ocasión de las elecciones, sobre to?do de la presidencial, este desfogue aumenta de tal manera que los ductos por donde corre se hinchan debido a la enorme presión a la que están sometidos.

El movimiento del desahogo avanza en la disyunción. Una de sus corrientes la componen los salvadores. Esos candidatos no son los mejores . No tienen proyecto . Debería haber sido el que se retiró a su casa, el que va en la retaguardia, el verdadero ciudadano . El otro flujo se integra con los ocurrentes, los que creen tener el mejor chiste para atacar al candidato que no pertenece a su círculo, a su fratría religiosa o moral, el que no les es familiar. En ambos remolinos todos se consideran poseedores de la verdad, aunque ésta se condense en una buena o mala chispa de humor.

Pero, el curso va, el proceso: lo que se ha construido sin que siquiera lo adviertan los distraídos. Ahí nada está disponible ni a la mano. En la política, como en la vida, lo que sucede no va en línea recta ni se sujeta a la mecánica de causa y efecto, ni obedece a una voluntad individual por más exaltada que se exhiba. Por el contrario, el contratiempo es inevitable y la catástrofe, que Maquiavelo llama fortuna y San Agustín, orden oculto , lo gobierna todo.

Materialidades de distinta naturaleza instigan el acontecimiento que no se puede prever, ni pensar, ni manipular. Enfrente de salvadores y ocurrentes hay una materialidad que se impone. Los candidatos presidenciales lograron esa nominación a través de negociaciones múltiples hacia dentro y hacia afuera de sus partidos y, además, son negociaciones que todavía no terminan. Se trata de una materialidad política estratégica, negociar, se sabe producir o se ignora cómo hacerlo.

El otro conjunto de materialidades es aún más complejo, se le llama país . Territorio, población, las dos mitades económicas desiguales, educación, estructuras productivas, infraestructura, lugar en la globalización y otras más, son grandes concentraciones de energía que se mueven por su propio impulso, crean y destruyen, hacen lugar y arrasan con el lugar. Descubrir sus tendencias, seguir su lógica, liberar su velocidad. ¿Quién lo hará?