Es cierto que el panorama de crecimiento a nivel global ha mejorado de manera considerable en los últimos meses y que los escenarios más terribles se han disipado -siempre será mejor hablar de un brote inflacionario que de una espiral deflacionaria.

Sin embargo, parece que la fuerte disminución en los niveles de aversión al riesgo que ha llevado a los fondos institucionales a disminuir sus niveles de liquidez y aumentar sus apuestas en activos más riesgosos está olvidando algunos hechos reales como la debilidad de las finanzas públicas de Estados Unidos y algunos países de Europa, el estancamiento del sector residencial y laboral de EU, y las presiones geopolíticas que se han suscitado en las últimas semanas en el Medio Oriente que podrían detonar un alza en el precio del petróleo, de tal magnitud, que a su vez podrían provocar una recesión global. Este conjunto de factores amenaza con formar una tormenta perfecta para un ajuste temporal -aunque probablemente no muy profundo- en los mercados.

Aunque el párrafo anterior parece perfectamente aplicable a la realidad actual, éste fue escrito el 22 de febrero del año pasado. Con el beneficio de la retrospección, queda claro que el ajuste fue más profundo de lo esperado y que su duración fue de casi tres trimestres. Resulta curioso que la coyuntura económica y de mercados actual tenga tantos parecidos con la vivida exactamente hace un año.

Tomando en cuenta que los mercados financieros tuvieron un desempeño sumamente débil durante el segundo y tercer trimestre del año anterior, vale la pena analizar cuáles fueron los factores que descarrilaron la recuperación económica y afectaron de manera tan negativa el desempeño de los mercados, y compararlos con las amenazas actuales a la recuperación.

A finales de febrero del 2011, los índices accionarios venían mostrando una recuperación muy importante, alcanzando su nivel máximo desde antes de la crisis del 2008. Este buen desempeño de los índices bursátiles se dio en medio de una fuerte disminución en la aversión al riesgo animada por sorpresas positivas en varios indicadores económicos que anticipaban el mayor nivel de actividad económica desde la crisis.

Para muchos observadores, la recuperación económica por fin parecía sostenible. Sin embargo, los mercados entrarían en un espiral descendente desatado por cuatro variables que hicieron presencia en diferentes momentos: i) la escalada de los precios del petróleo como consecuencia de la Primavera Árabe; ii) el sismo en Japón que se convirtió en tsunami y, posteriormente, en amenaza nuclear en Fukushima;¬ iii) el lamentable circo político que se suscitó en el Congreso de EU alrededor de las discusiones para elevar el techo de endeudamiento, y iv) el considerable deterioro en las condiciones de fondeo para varios países europeos como consecuencia de la situación de insolvencia en Grecia y la falta de acciones concretas por parte de las autoridades financieras para evitar el contagio a otros países. Esta tormenta perfecta de cuatro elementos provocó un fuerte retroceso en los mercados y colocó a la economía global al borde de una nueva recesión.

Si adelantamos la película al 2012, también podemos hablar de una fuerte recuperación en los índices accionarios durante los últimos meses, superando la mayoría su nivel previo a la crisis del 2008-09. La principal razón detrás de este buen desempeño es también un considerable decremento en la aversión al riesgo provocado por un desempeño mejor al esperado en varios indicadores económicos, así como la percepción de que los desenlaces más catastróficos para Europa han sido evitados.

Sin embargo, algunas de los mismos factores que descarrilaron la recuperación del año pasado se están haciendo presentes: i) los precios del petróleo han alcanzado un nuevo máximo poscrisis de casi 110 dólares por barril y amenazan con seguir subiendo al ritmo que suba la tensión política en Medio Oriente; ii) la falta de acuerdos entre republicanos y demócratas en EU amenaza con una restricción fiscal mayor a la esperada a partir del próximo año; iii) cada vez hay más dudas sobre el paquete de rescate de Grecia y el destino europeo en el mediano plazo, y iv) el motor del mundo, China, está mostrando algunas señales de desaceleración, en conjunto con otras economía asiáticas, mayores a lo esperado.

Después de cinco meses de alza, prácticamente ininterrumpida, parece que los mercados están listos para un respiro o posible ajuste.