Alos que hemos advertido sobre los peligros para nuestro país por parte del nuevo gobierno de Estados Unidos (EU) que ha focalizado asuntos muy delicados para la relación bilateral entre México y EU, nos produjo una satisfacción el planteamiento del gobierno de México de privilegiar una negociación integral con EU, misma que tiene enormes ventajas en comparación con una negociación de cada asunto por separado.

Los 10 objetivos de México en la negociación con EU son los siguientes: 1) que EU respete derechos humanos de migrantes; 2) repatriación de migrantes ordenada y coordinada. 3) responsabilidades compartidas en el desarrollo del hemisferio; 4) libre flujo de remesas de los mexicanos; 5) que EU contribuya a frenar el tráfico de armas y dinero ilícito; 6) preservar el libre comercio entre Canadá, EU y México; 7) incluir telecomunicaciones, energía y comercio electrónico; 8)mejores salarios para los trabajadores de México; 9) proteger el flujo de inversiones hacia México y 10) trabajar por una frontera que una y no que divida.

Las anteriores definiciones están en la línea de las que en su momento le hizo Angela Merkel a Trump, en relación a los insultos hacia ella. Le dijo que preservar la relación con EU significaba el respeto a la ley y dignidad de las personas, independientemente de su origen, color de piel, género, religión, orientación sexual y opiniones políticas.

En México hay experiencia de las opiniones de presidentes estadounidenses que trataron a secretarios de Relaciones Exteriores y embajadores en Washington. Tanto Nixon como Johnson reconocieron a los representantes mexicanos como dignos de su país al defender los intereses de México. Por ello se hacían acreedores del respeto de los gobiernos de estadounidenses. Lo mismo pasó con la experiencia diplomática de México y otros países latinoamericanos, al crear el Grupo Contadora que permitió evitar un infierno centroamericano ante la actitud belicosa del presidente Reagan.

Los 10 principios definidos por el gobierno mexicano son indiscutibles por su pertinencia. Ahora hay que darles contenido. Será necesario dotarse del mejor talento disponible y expertos externos para reconstruir la relación entre nuestros países.

Será una tarea difícil, porque Trump apuesta su credibilidad en tener resultados inmediatos en asuntos en donde no tiene idea precisa de lo que quiere. Su nivel de planteamiento es tan vago que no resiste las pruebas de rigor en el contexto del funcionamiento real de la economía, de las relaciones internacionales y del liderazgo compartido.

Sin embargo, las negociaciones que hará el gobierno de México, será con los responsables operativos que tienen mayor conocimiento y que tratarán de sacar las máximas ventajas. Los asuntos prioritarios que han manifestado se pueden sintetizar en tres: inmigración, comercio y seguridad.

Lo que resulta notable y paradójico es que ahora queda evidenciada la vulnerabilidad de nuestro país, por su enorme dependencia económica con EU, con un instrumento de amarre que es el TLCAN, que pone a la actividad manufacturera mexicana como parte integral de las redes de producción de EU. Ahora aparecen sus fragilidades ante lo que le ocurra a EU. Las disrupciones comerciales pueden crear efectos fatales.

Esto significa hacer una reconsideración y diseñar nuevos instrumentos como es superar la penuria de nuestro mercado interno y realizar la diversificación de nuestro comercio exterior.