Seguramente sí, las necesidades de gasto en el país son enormes. Lo que no se puede repetir es el esquema de transferencias, llevado a cabo hasta el 2018 por medio de etiquetados que se gestionaban en la Cámara de Diputados en el contexto de la aprobación presupuestal. Seguramente en no pocos casos esos recursos efectivamente sirvieron para pagar servicios importantes en las comunidades, pero muchos otros se desperdiciaron, por la premura y dificultad del ejercicio del gasto, porque no estaban planeados o simplemente porque se sirvieron para realizar actos de corrupción. La dificultad para fiscalizar también era enorme, se etiquetaban lo mismo proyectos de infraestructura que de salud, cultura, deporte, tecnología, etc., en montos que variaban de los 250,000 a los cientos de millones de pesos. En realidad el mecanismo de reparto no correspondía a criterio alguno, dependía del poder de negociación de cada fracción parlamentaria, los municipios obtenían, o no, recursos en proporción de que sus gobernantes pertenecían a la coalición gobernante. Eso, en la literatura de ciencia política, se llama “pork barrel polítics”, y es una mala práctica de gasto público, ya que las decisiones de gasto en los territorios dependen exclusivamente del intercambio político.

Si queremos más recursos federales para gobiernos locales primero necesitamos del diseño de fondos y de políticas que generen los incentivos correctos. Son tres las formas de transferir presupuesto a los gobiernos Sub nacionales. Participaciones, que es la parte que les corresponde por haber renunciado a facultades tributarias en favor de la federación; aportaciones, que pagan por servicios específicos, la mayoría resultado de los procesos de descentralización, pero también de servicios de seguridad y desarrollo social; y los convenios, en donde se puede acordar todo tipo de financiamiento. Una alternativa para mejorar la calidad del gasto puede ser la de establecer fondos concursables para apoyar a los mejores proyectos locales, que acrediten sus resultados, o a proyectos que garanticen una alta rentabilidad pública.

Uno de los problemas del federalismo mexicano es que los Sub nacionales reciben recursos, pero recaudan muy poco. Esto no necesariamente significa que estén nadando en dinero, e incluso en algunos casos no pueden pagar por los servicios, como los de educación, que alguna vez fueron transferidos. Pero, en todo caso, no asumen el costo de cobrar impuestos. Todos los ingresos locales de México suman solamente un punto del producto. Una alternativa es fondear a los municipios para que inviertan en padrones catastrales y en mecanismos de cobro que permitan incrementar lo ingresos por gravar la propiedad, así como para mejorar el cobro del agua.

Otra es establecer mecanismos de certificación para que estados y municipios asuman mayores funciones de colaboración en materia de fiscalización con el SAT, para que puedan tener ingresos por ese medio. En el caso de los estados, se podría financiar mecanismos de coordinación con el IMSS para la mejora en la administración del impuesto sobre nómina y premiar a las entidades que hagan uso de facultades como el cobro de la tenencia a los automovilistas. Esto es, apoyar a los locales para que recauden sí debería de ser una política que se impulse desde la federación. Existe, claro, el problema de centenas de municipios que en realidad no tienen posibilidad de recaudar predial. Estos deberían poder solicitar un apoyo adicional al que reciben por participaciones y aportaciones, probablemente en la forma de un incremento en el Fondo de Aportaciones para la Infraestructura Social y a cambio establecer mecanismos adicionales de control y evaluación, determinados por el gobierno federal, debido a que en esas entidades es más probable que los mecanismos de fiscalización se diluyan. Es decir, se debe atender la demanda de mayores recursos para gobierno locales, pero no como antes, a cambio de apoyo político y sin ton ni son, sí para fortalecer las haciendas públicas y para municipios en pobreza extrema, pero con mejores mecanismos de gasto.

Twitter: @vidallerenas

Vidal Llerenas Morales

Político

Columna invitada

Licenciado en Economía por el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM), cuenta con una Maestría en Política y Gestión Pública por la Universidad de Essex, Reino Unido y un Doctorado en Administración y Gerencia Pública por la Universidad de York.

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