A pesar de que los candidatos golpearon al puntero en las encuestas, Andrés Manuel López Obrador, éste con voz lenta, acudiendo a su retórica sencilla y pausada rehuyó el combate con sus opositores.

Jaime Rodríguez cumplió al pie de la letra su papel de sparring, buscó durante todo el debate a AMLO, fue quien le tiró los mejores golpes; sin embargo, el Peje, contrario a su costumbre, no se enganchó; se le vio ecuánime y hasta cómodo, soportando la metralla de los candidatos, quienes no tuvieron nuevos elementos para cuestionarlo.

Zavala y Anaya, peleando el voto panista rabiosamente; el candidato del PAN fue muy severo con los resultados de la seguridad pública de Felipe Calderón, en tanto Margarita lo atacó por el problema de las naves industriales de Querétaro.  Meade tampoco desaprovechó la oportunidad para golpetear a Anaya con la esperanza de desbancarlo del segundo lugar.

Al debate le faltó picor, estuvo lleno de lugares comunes, que si la amnistía de AMLO, que si las naves industriales de Anaya, que si la estafa maestra de Meade, que las travesuras del Bronco, hechos que ya eran del conocimiento público. Los adversarios de AMLO no fueron capaces de agregar nuevos elementos al debate público, ¿así cómo?

Faltó un ataque directo fulminante hacia Andrés Manuel, quien con respuestas cortas y evasivas, logró evadir los ataques. Por su parte, el señor AMLO aprovechó cada oportunidad para decir que es un hombre con principios que sólo busca la transformación del país.

Candidatos planos, incluidos el señor Andrés Manuel, fueron la tónica del debate, viejos argumentos se escucharon en la trasmisión del INE, sin lograr darle interés al debate, ni poner en aprietos al puntero en las encuestas.

Como siempre, el formato del debate fue rígido, no dejó el lucimiento de los candidatos; los temas de seguridad pública, corrupción y democracia fueron cascarones muy grandes.

El debate mostró un puntero calmo con poca propuesta, cuidadoso de su lugar en las encuestas, atrincherado en sus respuestas retóricas y mesiánicas, a sus adversarios les faltó punch para alterar las tendencias electorales.

Los electores tendrán la última palabra; por lo visto el debate no será suficiente para detener al señor López Obrador en su tendencia alcista en las encuestas. Habrá que hacer mucho más para detener a AMLO, quien sigue plácidamente en su ruta hacia Los Pinos.

Palabras llanas:

Laura, siempre habrá espacio para ser mejores.

@ErosalesA

Eliseo Rosales Ávalos

Abogado

Los mismos de siempre

Politólogo y abogado, académico, columnista, presidente de ciudadanos sin partido y orgulloso mexicano.