El balance del año 2015 deja más dudas que satisfacciones, la gestión del presidente Enrique Peña no pudo remontar la espiral del desgaste político a la que se ha sometido.

A pesar de que su partido logró constituirse como la primera fuerza política en la Cámara de Diputados y tiene la mayoría con sus socios PVEM y Panal, no logra el respaldo ciudadano hacia la acción pública.

Dicha mayoría habla mucho de las flaquezas de sus adversarios PAN y PRD, ambos protagonistas de momentos bochornosos durante el 2015, que alejaron a los votantes de sus propuestas.

Un porcentaje de los votos del PRD regresó a Morena, el cual poco a poco gana terreno en los procesos diferentes locales y, lo más importante, tiene bien posicionado a su candidato a la Presidencia.

En el PAN, el activismo de Margarita Zavala reduce el margen de maniobra de Ricardo Anaya; habrá que ver cómo conviven esos actores en el cascarón del panismo. Por suerte, la gregaria del PAN ha alegrado la carrera presidencial dándole alcance a la fuga de Morena.

Habrá que ver si los escapados pueden sostener el ritmo hasta la meta final.

Sobresale la resurrección del Partido del Trabajo, que gozará de las prerrogativas y de una cuota de diputados plurinominales. Ahora resulta que el ganón del gesto democrático del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación en Aguascalientes fue la corriente maoísta de Alberto Anaya.

Durante el año 2015, continuó el sobredimensionamiento de los partidos frente a la minimización del ciudadano. Partidos con prerrogativas millonarias y elecciones costosas no terminan por embonar con el proceso de ciudadanía en construcción, se respira una sensación de impunidad y un árbitro electoral rehén de los partidos.

En tanto, el aire de los candidatos independientes es muy menor, tan sólo se registró 4% de los cargos disponibles y sólo 1% logró el triunfo electoral. Así o más difícil.

La crisis de representación partidista es proporcional al anquilosamiento de la clase política, sus candidatos son los mismos de siempre, los notables del PAN y el mesías de la izquierda, los manlios, los Chuchos, los anayas siguen pegados a la teta de la democracia.

Llaman la atención las elecciones en España, donde fuerzas emergentes (Podemos y Ciudadanos) incorporaron un tercio de nuevas caras en el Congreso, oxigenando su política, habrá que ver si en México nuevas caras logran revitalizar la política por la vía de los candidatos independientes.