El futuro de la reforma laboral está en manos de los senadores. Si bien es cierto que todas las reformas son perfectibles, la prioridad en este momento es que la reforma no se regrese a la Cámara de Diputados y pierda la calidad de iniciativa preferente.

Esto significaría congelarla de nuevo por tiempo indefinido. No podemos seguir con una Ley Federal de Trabajo (LFT) cuya rigidez impide a miles de mexicanos mejorar sus condiciones de trabajo. El escenario que menos deseamos los jóvenes es la parálisis y el estancamiento pues el resultado sería permanecer igual y esto es inaceptable.

Todo parece indicar que uno de los temas vertebrales de la reforma, como es la transparencia sindical, quedará descartado. Mientras algunos senadores del PAN y PRD se empeñan en dar esta batalla, los integrantes de la bancada del PRI insisten en que ese tema no se tocará. Ante este escenario, los ciudadanos hemos tenido que bajar nuestras expectativas, pasando del mejor escenario deseable a un escenario posible.

Estar en favor de que se apruebe prácticamente 85% de la reforma no significa que se ignore o disminuya la importancia del resto. Lo que debemos evitar a toda costa es que las modificaciones a la LFT que tanto urgen se congelen de manera indefinida.

Algunos puntos esenciales de lo que se ha acordado hasta ahora son:

1) Flexibilidad laboral: que permita distintos tipos de contratación (trabajo por hora) de manera que se pueda dar apoyo a los jóvenes que estudian y necesitan trabajar para pagar sus estudios; 2) incentivar la capacitación para elevar la productividad y capacidades de los trabajadores; 3) vincular la formación profesional y laboral con la demanda del sector productivo; 4) incentivar la formalidad laboral para tener mayor certidumbre y estabilidad; 5) regular la subcontratación o outsourcing, enfocado a las prestaciones (crear antigüedad y ahorro para el retiro), y 6) lograr que los asensos sean por productividad y efectividad.

La transparencia es necesaria en cualquier organización y entidad gubernamental, por eso estamos de acuerdo con que este punto no se abandone del todo. Tendremos que seguir insistiendo.

La reforma laboral plantea las condiciones necesarias para modernizar la vida laboral. Sabemos que aún quedan muchas áreas de oportunidad; sin embargo, ésta será la base para la construcción de políticas públicas que beneficien a los sectores más vulnerables como los jóvenes y las mujeres.

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