En condiciones muy distintas, algunos hemos emprendido un viaje íntimo a nuestro propio interior. Aunque las restricciones externas son las mismas para todos, el proceso interno ha sido totalmente distinto para cada uno.

Si creíamos saberlo todo, poderlo todo y controlarlo todo, ¿cómo es posible que un virus haya podido alterar nuestra realidad completamemte? En medio de este quebranto nos hemos dado cuenta de que no hay refugio más seguro que nuestra propia casa ni soporte más grande que nuestra familia.

Para evitar ser contagiados o contagiar, hemos tenido que separarnos, guardarnos, aislarnos. Ha sido imposible pensar en salir corriendo, eso sólo aumentaría las posibilidades de ser contagiados, de enfermarnos, incluso morir. Refugiarnos en otro país ha dejado de ser opción, pues todos estamos igual, bajo el mismo riesgo, en el mismo peligro. Por primera vez no hay a dónde escapar. La vida nos ha puesto cualquier obstáculo para huir.

Las condiciones en las que cada uno hemos vivido esta prueba han sido perfectas. Estamos donde tenemos que estar con quienes tenemos que estar (algunos lo han vivido solos). Cada uno hemos vivido un proceso distinto, pues necesitamos aprender, superar, y adentrarnos en un misterio de (RE)nacimiento personal muy profundo. Por eso desapreció cualquier hubiera.

No hay otras opciones más que lo que cada uno tenemos que vivir durante estos días. Cualquier posibilidad de vivir otra realidad se ha desvanecido. La prueba hay que pasarla con lo que tenemos y nada más. En condiciones muy distintas, algunos hemos emprendido un viaje íntimo a nuestro propio interior. Aunque las restricciones externas son las mismas para todos, el proceso interno ha sido totalmente distinto para cada uno.

Se ha vuelto muy común que a ratos nos preguntemos, ¿por qué a mí?, ¿por qué a nosotros?, ¿por qué ahora?, ¿por qué tenían que cambiar todos mis planes y mis proyectos?, ¿por qué todo se detuvo?, ¿por qué todo se volvió tan incierto o tan oscuro? Todo lo que hemos vivido tiene un propósito. La clave ha sido y es abrir los ojos del corazón para adentrarnos en el misterio y hacer que todo lo vivido valga la pena.

Como balde de agua helada, el virus ha alterado todo, nos ha hecho (RE)plantearnos todo, (RE)organizar nuestras vidas y soltar todo lo que creíamos indispensable para quedarnos estrictamente con lo esencial. Ha pasado lo que parecía que sólo veríamos en series o películas.

La economía global está sufriendo una de sus peores caídas; los mercados, una de sus rachas de mayor volatilidad; los bancos centrales se han visto en la necesidad de tomar medidas extraordinarias, cuyos efectos aún están por verse. Todo indica que aún nos queda un largo camino hacia la recuperación. Ojalá abramos más los ojos. Este relato continuará...

Twitter: @armando_regil

Armando Regil Velasco

Licenciado en Negocios Internacionales

Ágora 2.0

Licenciado en Negocios Internacionales graduado con mención honorífica por el Tec de Monterrey. Estudió Economía y Políticas Públicas en Georgetown University. Cuenta con diversos diplomados de institutos como: la University of International Business and Economics de Beijing.