La respuesta no puede ser simplemente la decisión ?13 de su catálogo. Aquello de lograr ahorros en el gasto corriente del gobierno a través de un decreto.

Con tal cantidad de planes de reasignación del gasto público, ahorros en el costo de la estructura burocrática y el pretendido equilibrio fiscal para el 2013, la verdad es que la discusión del paquete económico del próximo año en menos de un mes se antoja algo menos que imposible.

Enrique Peña Nieto inició su administración plenamente instalado en el papel de Presidente. Más allá de ciertos ademanes muy del priísmo, como saludar al público levantando ambas manos, lo cierto es que la certeza de su discurso fue la de un Mandatario en pleno uso del poder.

Del catálogo de 13 decisiones de gobierno, la cruzada nacional contra el hambre, el seguro de vida para jefas de familia, ampliación de la ayuda para la tercera edad así como la construcción de trenes de pasajeros y transporte urbano, implican el destino de recursos presupuestales.

Todas estas medidas fueron anunciadas para entrar en vigor el próximo año y la única manera de que esto suceda es con la asignación presupuestal durante los próximos días.

Una vez que el presidente Peña enumeró la lista de gastos extraordinarios vino una agradable sorpresa: el anuncio de mandar al congreso un presupuesto en equilibrio para lograr un déficit cero durante el 2013.

En estos tiempos en que las principales economías del mundo sufren las terribles consecuencias de la irresponsabilidad fiscal, cae muy bien que un gobierno entrante prometa que el eje de su comportamiento económico será la disciplina.

Pero entonces una vez que el suspiro de alivio termina, viene la inevitable pregunta de ¿cómo le va a hacer Luis Videgaray para mandar al poder legislativo un presupuesto equilibrado cuando está claro que el presidente tiene planes de gasto muy importantes.

La respuesta no puede ser simplemente la decisión trece de su catálogo. Aquello de lograr ahorros en el gasto corriente del gobierno a través de un decreto.

Eso sonó como el plan fantasioso de López Obrador de lograr ahorros de 300,000 millones de pesos quitando los celulares a los altos funcionarios para de ahí construir cinco refinerías

La realidad es que tiene que haber alguna reasignación presupuestal importante durante el próximo año si es que se quiere lograr cumplir con esas metas, sin tener que proponer nuevos impuestos durante la miscelánea fiscal que se discute este mes.

Si realmente están pensando en corregir la conducción económico-financiera del país, tienen muchas alternativas, como, por ejemplo, los enormes subsidios que se queman en las gasolinas. De ahí pueden sacar más de 150,000 millones de pesos para distribuir entre sus programas de relumbrón.

El secretario Videgaray ya dio a conocer que durante el 2013 se buscará una reforma hacendaria. Un cambio así solo sería pertinente si aumenta la recaudación tributaria y seguro que ése será el objetivo.

Pero, mientras llega esa discusión, tienen dos semanas para discutir la Ley de Ingresos en las dos cámaras y el Presupuesto de Egresos entre los diputados. Y eso es muy poco tiempo.

Además que el punto 11 de las decisiones peñistas -aquel que habla de responsabilidad hacendaria y de deuda de estados y municipios- tiene que ir acompañado de una partida especial para que las entidades altamente endeudadas salgan de sus problemas. Y eso es más dinero.

En fin que la gran pregunta es ¿de dónde, señor Presidente, tanto dinero para gastar?

La primera piedra

No es posible acusar a Andrés Manuel López Obrador de tener algún vínculo con los grupos violentos que causaron desmanes, destrucción y decenas de heridos en las calles de la ciudad de México.

Pero sí se le puede responsabilizar de causar un ambiente de crispación y división social profundas por sus claros intereses particulares.

López y sus cercanos fueron incapaces de demostrar sus acusaciones de compra de votos durante la pasada campaña electoral. Pero ellos dieron por buenos sus argumentos y, con ellos, descalificaron la legitimidad del Presidente.

La suerte se tiene que acabar para los que incitan a la violencia de esa forma. Por lo pronto, lo que acabó por sellar López y su grupo de aliados violentos fue el divorcio con la izquierda de Marcelo Ebrard.

No hay duda de que el más afectado por los hechos vandálicos del pasado día primero fue el Jefe de Gobierno que pasado mañana deja el cargo.

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