Uno de los principios básicos de la llegada de una nueva tecnología es que la misma inicialmente es utilizada por un minúsculo grupo de personas que se inclinan a adoptar nuevos productos y servicios digitales de forma temprana. Esto significa que comienzan a usar la innovación cuando aún el costo del mismo es bastante alto por no haber alcanzado economías de escala, lo que a su vez la hace distante o aspiracional para la mayoría del mercado.

Es por esta misma razón que las nuevas tecnologías móviles como 5G en sus inicios mantiene costos para llegar a utilizarla mayores a los de tecnologías anteriores. Estos costos no se limitan al precio de los teléfonos y otros dispositivos que pueden acceder a estas redes sino también a la variedad de estos o el nivel de cobertura geográfica que ha alcanzado la tecnología.

La historia nos enseña que en el caso de tecnologías móviles cada nueva generación alcanza el punto de masificación a los cinco o seis años después de su primer lanzamiento global. De emularse estos tiempos para 5G, estaríamos hablando de una aceleración en el crecimiento de esta tecnología para los años 2024 y 2025 pues sería alrededor de estas fechas que los costos de accesibilidad habrían bajado lo suficiente para que la mayoría del mercado de consumo pueda contratarla.

Sin embargo, 5G en sus pocos meses de existencia está rompiendo con todos los esquemas que hasta la fecha se habían impuesto en el mundo de las telecomunicaciones inalámbricas. Jamás en el pasado un mercado de América Latina o el Caribe había lanzado servicios el mismo año del despliegue de una nueva generación móvil; esta vez fueron cinco los países de la región que culminaron el 2019 con una flamante red 5G.

Los críticos podrán decir que su cobertura es mínima, pero los invito a mostrar en el pasado que mercado con un ARPU promedio menor a los US$15 dólares tuvo un despliegue acelerado de una nueva tecnología inalámbrica. Lo importante en estos momentos es identificar modelos de negocio que continúen justificando la llegada de esta nueva tecnología en el resto de los mercados de la región y su expansión geográfica en aquellos en las que ya está presente.

Puede parecer increíble pero lo descrito anteriormente también aplica para la cartera de clientes que un operador móvil tiene en un mercado según este va expandiendo su cobertura e incrementando su base de subscriptores. No hay operador en México o el mundo que apunte su oferta a todos los segmentos económicos de la población por medio de una oferta prepago y pospago que no haya visto erosionar su ingreso promedio por usuario según el mercado se va saturando y las personas con menor poder adquisitivo (o con otra línea celular) son los que acceden a un nuevo servicio.

Quienes duden de este fenómeno simplemente tienen que comparar los estados financieros de las empresas del mercado durante los últimos años para darse cuenta de esta tendencia. Obviamente, hay que contabilizar el lanzamiento de nuevos servicios que han servido de colchón y en ocasiones han logrado revertir temporeramente la tendencia a la baja de los ingresos por persona pero al final de cuenta los números reflejan el mismo camino independientemente del logo que lleve el estado financiero.

Personalmente considero que es muy importante entender los que son tendencias del mercado versus el comportamiento aislado de la clientela de una empresa. Llegar a confundir estas dos cosas puede llevar a quienes no conocen mucho del mercado de telecomunicaciones a insinuar por ignorancia, aunque la maldad también es aliciente de algunos, que una empresa se encuentra en mal estado financiero porque supuestamente los nuevos clientes que adquiere no generan el mismo ingresos que los que poseía anteriormente.

Tal vez sería apropiado un cuaderno de historia reflejando el ingreso promedio de los usuarios de celular tanto en México como en cualquier país del mundo antes de 1995. Ese año se inventó el esquema de facturación prepago que junto al esquema de cobro “el que llama paga” sirvieron para transformar un artículo de lujo en parte de la canasta básica de muchos países.

José F. Otero

TIC y Desarrollo

José F. Otero tiene más de 20 años de experiencia en el sector de las TIC. Esta columna es a título personal.