Kushner regresa a México y AMLO hace oficial un acuerdo no cerrado sobre inmigrantes.

Con efectos especiales la palabra “muro” (en México) ha desaparecido.

Durante más de dos años la palabra “muro” había sido polisémica: cerillo para encender la relación entre Trump y Peña Nieto; figura discriminatoria (la definición es de Nanci Pelosy); plan electoral para ganar una elección presidencial; seguridad del siglo XIX; frontera entre dos mundos y placebo de un showman, entre muchas acepciones.

Lejos de conocer los detalles sobre la conversación que sostuvieron Marcelo Ebrard, Mike Pompeo y Kirstjen Nielsen en un salón de un hotel de Houston el año pasado, Olga Sánchez Cordero y Tonatiuh Guillen se cruzan miradas de asombro ante el vacío estratégico que viaja en la estela de un acuerdo opaco entre el secretario de Relaciones Exteriores con el secretario de Estado y la secretaria de Seguridad Nacional de Estados Unidos.

Tuvieron que pasar poco más de 100 días del nuevo gobierno del presidente mexicano para que el país conociera flecos de un acuerdo oficial no cerrado. El año pasado, Pompeo y Kirstjen le expusieron a Marcelo Ebrard el objetivo de Trump: colocar dos chapas de seguridad a la puerta que tiene Estados Unidos junto a México. Los medios pueden ser traducidos mediante eufemismos: Plan Marshall (ayuda económica de EU a Europa tras la Segunda Guerra Mundial), Alianza para el progreso (Kennedy) o Sociedad para la prosperidad (Obama). Las chapas son las dos fronteras terrestres de México.

Pasaron 10 semanas cubiertas con mensajes humanitarios para llenar el vacío estratégico del gobierno federal y la secretaria de Gobernación y el director del Instituto Nacional de Migración lanzaban pelotitas al aire para impedir que la siempre durmiente atención mediática en temas de política exterior se percatara de una anomalía: el contenido del acuerdo entre los gobiernos de Trump y López Obrador no era oficial (y si lo era no se había hecho público).

En la cumbre de Marrakech sobre migración (diciembre pasado), Marcelo Ebrard llevó en sus manos el Plan Marshall para Centroamérica. Miles de millones de dólares para sembrarlos en los terrenos de desarrollo de Guatemala, Honduras, El Salvador y México. Los contenidos: tren maya y refinerías entre varios proyectos de infraestructura. ¿Contenidos del acuerdo con Pompeo y Kirstjen?

Ayer, el presidente mexicano confirmó que la estadía de inmigrantes centroamericanos marginados por Estados Unidos sí forma parte de una estrategia conjunta. A manera de una sala de espera, México ofrece su territorio a cambio de 5,000 millones de dólares ofrecidos por Estados Unidos. De manera informal y relajada, el encargado de manejar la relación bilateral con México, Jared Kushner, se reunió con López Obrador en la casa de un empleado de Televisa. No había fotografías de Benito Juárez ni de George Washington; no eran los pasillos de Palacio Nacional ni el Rose Garden de la Casa Blanca.

Al algoritmo de la relación bilateral no se le conoce con exactitud. Es raro que Trump declare emergencia nacional en su frontera con México mientras que desde el Palacio Nacional se escuchen expresiones de armonía hacia la Casa Blanca.

Fausto Pretelin Muñoz de Cote

Consultor, académico, editor

Globali... ¿qué?

Fue profesor investigador en el departamento de Estudios Internacionales del ITAM, publicó el libro Referéndum Twitter y fue editor y colaborador en diversos periódicos como 24 Horas, El Universal, Milenio. Ha publicado en revistas como Foreign Affairs, Le Monde Diplomatique, Life&Style, Chilango y Revuelta. Actualmente es editor y columnista en El Economista.