La inyección masiva de dinero de los bancos centrales no durará para siempre ¿Estamos preparados para un apretón?

México es una barca de optimismo que navega en un mar de nerviosismo global. Aquí predominan las cuentas alegres. En Davos 2013 abundan las advertencias sobre los riesgos de dar por terminada la crisis. Los problemas y los riesgos no se han ido , dice Klaus Schwab, el anfitrión de la cumbre. La economía mundial podría colapsarse si hay una combinación de hechos negativos , agrega.

México parece impermeable a cualquier tipo de catastrofismo. Los expertos revisan el PIB a la alza y el índice de confianza de los consumidores mexicanos registra en diciembre del 2012 un alza nunca vista (9 puntos porcentuales, en términos anualizados).

La cautela a escala global parece estar tan justificada como el optimismo en México. Esa es la paradoja. En nuestro país tenemos reformas estructurales en puerta, que ofrecen posibilidades de detonar la inversión, el empleo y el PIB. El mundo está en otro mood, en particular las naciones más desarrolladas. Europa y Japón están en recesión. Estados Unidos vive un periodo de recuperación económica que los especialistas califican como la segunda más floja de los últimos 100 años. La más pobre desde el final de la Segunda Guerra Mundial, considerando la generación de empleo.

¿Podrá la embarcación mexicana surcar el océano del pesimismo sin hacer agua? El consenso hasta ahora es que sí. Luego de la fuerte caída en el 2009, México ha tenido un crecimiento mayor que el promedio de la economía mundial y casi el doble que el de Estados Unidos. Es uno de los destinos favoritos de los inversionistas, de acuerdo con las encuestas.

Leamos las palabras de Schwab otra vez: la economía mundial podría colapsarse si hay una combinación de hechos negativos . Ningún riesgo es tan preocupante como el que deriva de los grotescos niveles de endeudamiento público y privado de las mayores economías del orbe. La suma de la deuda de gobierno y del sector privado en los 18 países más ricos de la OCDE pasó de 160% del PIB, en 1980, hasta 321% del PIB en el 2010, según un informe del Boston Consulting Group.

Esos niveles de endeudamiento son insostenibles, el problema es que no hay una fórmula mágica para reducirlos. El caso español ejemplifica lo fácil que es pasar de la luz a la sombra, cuando los mercados y los especuladores deciden atacar. Los ibéricos llevan un lustro de crecimiento anémico y podrían acumular una década perdida. Hay cuando menos 10 países del primer mundo con cifras de deuda peores que las de España, entre ellos Japón y Francia.

Volvamos a México. El Instituto Internacional de Finanzas difunde en Davos 2013 un informe que establece ciertos paralelismos de la situación actual con la de 1994. Había entonces una política de inyección de dinero de la Fed que mantenía la economía mundial marchando. Utiliza una gráfica con las cifras de flujos de capital hacia México en ese año para lanzar una advertencia: los inversionistas están subestimando la probabilidad de que haya cambios drásticos en la política monetaria . Así como lo hicieron en 1994. Cuando la Fed cerró la llave provocó una sequía de inversiones en los países emergentes. Una consecuencia fue que México pasó de atraer US35,000 millones en 1993 a vivir una brutal salida de capitales desde el último trimestre de 1994.

¿Estamos preparados para un apretón? Nadie es muy grande para caer, hemos aprendido desde el 2008. Los riesgos no se han ido .

lmgonzalez@eleconomista.com.mx