Todas las consecuencias económicas que trajo la pandemia del Covid-19 las vivimos en carne propia en diferentes proporciones.

Desde tener que hacer grandes gastos en salud para recuperarse de esa terrible enfermedad. Cientos de miles de personas que han tenido que enfrentar los gastos funerarios por perder a un ser querido, la disminución de ingresos, el cierre del negocio y la pérdida de la fuente de empleo, en fin.

La historia económica de la mayoría ha sido muy mala a lo largo de estos 14 meses de confinamiento. Sin dejar de ver que algunos sectores han tenido las mejores ventas de su vida, pero son los menos.

Todas esas historias las hemos visto condensadas en las cifras del comportamiento de la economía. Desde los grandes datos, como aquella caída del Producto Interno Bruto (PIB) durante el segundo trimestre del año pasado, de -18.7% anual en términos reales, hasta los resultados sectoriales de espanto, como  -76.9% que presentó el PIB de los servicios de esparcimiento, culturales y deportivos durante ese mismo segundo trimestre del 2020.

Así es como fuimos documentando el tamaño del derrumbe provocado por una crisis sanitaria, en una economía que ya estaba tocada por un mal desempeño previo al primer caso de SARS-CoV-2 en México.

Lo que vamos a ver a partir de ahora son los rebotes, la mayoría insuficientes para alcanzar a paliar el tamaño de la caída. Y serán cifras que, por su comparación estadística, también serán espectaculares, sólo que ahora en el terreno positivo.

Y como tenemos un gobierno que abusa de la información y de la escasa comprensión general de esos datos, habrá de presumirlos como uno de los grandes logros de la 4T. Van a desempolvar aquella vieja promesa de lograr tasas de crecimiento de 6% y van a omitir dejar en claro que son apenas un rebote desde el sótano en el que caímos.

Esos son datos para presumir entre su clientela política y para los que le entiendan, servirán para calcular cuantos años más habrán de pasar para que la economía en su conjunto logre un nivel similar al que tenía antes de la pandemia y antes de que llegara este gobierno.

Pero hay otros datos que también seguirán fluyendo en estos meses que son para tomarlos en cuenta y quizá para preocuparse. Hoy mismo el Inegi publicó los resultados de la medición inflacionaria de abril pasado y seguro que los números deben ser de escándalo.

Aquí también hay una base de comparación que poco ayuda, pero es un hecho que hay presiones en los precios que tienen que ser tomadas en cuenta por la autoridad monetaria.

La preocupación por un rebrote en la inflación no es sólo un asunto de nuestro país, Estados Unidos y su agresivo plan de inundar con dólares su economía tiene claro que puede abrir esa Caja de Pandora, aunque por ahora siguen calculando que será un fenómeno temporal.

Como sea, estamos en una temporada en la que habremos de conocer esos datos que preocupan y otros tantos que algunos usarán para su provecho electoral.

enrique.campos@eleconomista.mx

Enrique Campos Suárez

Conductor de Noticieros Televisa

La Gran Depresión

Licenciado en Ciencias de la Comunicación por la Universidad Nacional Autónoma de México, con especialidad en finanzas por el Instituto Tecnológico Autónomo de México y maestro en Periodismo por la Universidad Anáhuac.

Su trayectoria profesional ha estado dedicada a diferentes medios. Actualmente es columnista del diario El Economista y conductor de noticieros en Televisa. Es titular del espacio noticioso de las 14 horas en Foro TV.

Es un especialista en temas económico-financieros con más de 25 años de experiencia como comentarista y conductor en radio y televisión. Ha formado parte de empresas como Radio Programas de México, donde participó en la radio empresarial VIP. También formó parte del equipo directivo y de talento de Radio Fórmula.

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