Nadie sabe lo que pasó en la suite 2806 del Sofitel de Nueva York. Lo único cierto es que los hechos ocurrieron con un pésimo timing (¿habrá un buen momento para un escándalo sexual?).

El FMI se queda descabezado en una semana clave para la resolución de la crisis griega. DSK fue arrestado en un avión que lo llevaría a Europa. Ahí se iba a entrevistar con Angela Merkel ayer domingo y con ministros de finanzas hoy y mañana.

La detención de DSK causará demoras y disrupciones operativas en momentos en que se requiere una acción coordinada y rápida de los organismos financieros. Añade incertidumbre a un escenario en descomposición.

Los ojos hoy estarán puestos en los mercados, cómo le irá a los bonos, a los bancos alemanes y franceses, que están muy expuestos a la deuda griega. A mediano plazo, el escándalo será un factor clave en la sucesión del FMI.

Crece la posibilidad de que el próximo Número 1 no sea europeo, como ha sido la tradición. Financial Times menciona algunos nombres, entre ellos el de Agustín Carstens. Esto nos recuerda que la globalización conecta al mundo de formas curiosas: hay un hilo que lleva del descontrol de la libido de DSK a la cabeza del Banxico.