Desde que es gobernada por la izquierda, la ciudad de México se ha caracterizado por un ambiente de mayores libertades y libre pensamiento, tomando de frente decisiones en torno a temas controvertidos sin generar a la larga mayor conflicto y quizá sí una convivencia más abierta e igualitaria.

Ha sucedido con la interrupción legal del embarazo –y es un hecho que hoy llegan muchas mujeres de todo el país a practicarse un aborto al D.F.–, con el matrimonio entre homosexuales y muy seguramente pronto será el caso de una mayor permisividad en el consumo de mariguana.

Dicen los abogados que el consumo de la marihuana en México ya está despenalizado desde el 2009. Desde hace cinco años nadie en el país puede ir a la cárcel porque se le encuentre consumiendo mariguana. Por cierto que la noticia de esa reforma nos pasó de noche pues justo se aprobó cuando los mexicanos estábamos en plena crisis de la influenza.

Pero hay un detalle en esa despenalización: la cantidad mínima que una persona puede poseer de acuerdo con la Ley General de Salud son 5 gramos, una proporción que –dicen los que saben– está muy por debajo de lo que un consumidor de cannabis llega a tener en su casa. No equivale ni a dos cigarrillos, y tener más de esa cantidad ya puede convertir a alguien en delincuente y ser causa para ir a la cárcel.

De ahí que la propuesta de diputados perredistas que está por ingresar en estos días a la Asamblea Legislativa de la ciudad de México sea elevar el mínimo permitido de 5 a 20 ó 25 gramos; sería la cantidad de mariguana que una persona pueda poseer sin que se le criminalice por ello. Es un paso, pero es de esperarse que el siguiente sea la segmentación, es decir que se permita el uso medicinal como está sucediendo en casi 20 estados de Estados Unidos.

Los legisladores Manuel Granados y Vidal Llerenas –ambos del PRD– son quienes empujan la iniciativa con el objetivo expreso de descriminalizar la mariguana, para que nadie sea perseguido por poseerla y consumirla.

Dicen que cuando se compra mariguana –lo cual obviamente sólo puede ser en el mercado negro– no es posible adquirir menos de 20 gramos. Es como si vas a la tienda y compraras 1 ó 2 cervezas, en realidad lo que compras es un six , comenta el diputado Vidal Llerenas quien percibe que al perfilar una mayor apertura en la ciudad de México se dará pauta para a nivel federal establecer una política de drogas más realista. Que no sea tan conservadora ni absolutamente prohibitiva pues a la fecha nuestra legislación en la materia es de las más férreas a nivel mundial, lo cual no hace sentido si somos un país tan convulsionado por la guerra contra las drogas.

Entre lo que se expondrá en la iniciativa es que más del 90% de los consumidores de mariguana en México son recreativos y no son de abuso o adictivos. Son entre 7 y 8% los que se pueden considerar adictos a la mariguana, y para ellos se establecería un programa de reducción de daños. En particular para adolescentes y jóvenes –que ciertamente hoy acceden a la mariguana y otras drogas sin ningún problema– la idea es establecer controles y una regulación estricta, lo cual hoy no es posible porque todo se da en el mercado negro donde todo es a escondidas y aparentemente nadie sabe nada.

Al ser una propuesta perredista en el Legislativo capitalino, se ha asumido como una iniciativa del gobierno del D. F., es decir de Miguel Ángel Mancera –quien no lo ha negado. Lo cierto es que una amplia lista de intelectuales–como Héctor Aguilar Camín, Guillermo del Toro, María Elena Morera- y exmiembros de anteriores gobiernos como Juan Ramón de la Fuente, Jorge Castañeda, Pedro Aspe, Rubén Aguilar, vienen proponiendo la flexibilización regulatoria en torno a la mariguana, y la puerta del D.F. se está abriendo.

@maribelrcoronel