Las manifestaciones convocadas por el movimiento # YoSoy132 el 1 de diciembre en distintas ciudades del país para protestar por el ascenso al poder de Enrique Peña Nieto, terminaron con la detención de más de cien manifestantes en la Ciudad de México y Guadalajara, luego de enfrentamientos con la policía.

Como se sabe, tanto en Guadalajara como en la Ciudad México hubo manifestantes (el movimiento YoSoy132 asegura que infiltrados) que rompieron vidrios en algunos hoteles y negocios y dañaron mobiliario urbano en la capital del país.

En Guadalajara algunos manifestantes lanzaron algunas piedras a la sede estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) y a las oficinas de Televisa de Occidente.

Los daños totales fueron estimados en 81 mil pesos. El momento más conocido de dicha manifestación fue la trifulca que ocurrió en las inmediaciones de Expo Guadalajara, donde se celebraba la Feria Internacional del Libro (FIL).

Las manifestaciones se saldaron con la detención de 92 personas en la capital y 27 en Guadalajara, acusados de delitos como daños a las cosas, y contra la paz pública en pandilla, que es un agravante. En Guadalajara a los detenidos se les imputaron daños a las cosas debido a la denuncia que interpusieron Televisa y el PRI.

Más allá del hecho de que esta jornada de movilización y represión marca el inicio de la gestión de Peña Nieto, es necesario reflexionar sobre la cobertura de los medios, quienes en general han condenado a los manifestantes. Vándalos, actos vandálicos, disturbios, desmanes, barbarie, manifestantes violentos son algunos de los calificativos que predominan en la información sobre estos hechos.

La cobertura tiende a juzgar y estigmatizar a los manifestantes, sobre la información precisa y sobria.

Un diario de Guadalajara dijo que los manifestantes vandalizaron sede del PRI y de Televisa , utilizando vándalo como verbo y no como adverbio; el diario capitalino 24 Horas tituló: Atacan anarquistas la capital .

Los políticos no se quedaron atrás en la generalización y estigmatización de la protesta del pasado sábado: el jefe de gobierno capitalino, Marcelo Ebrard, dijo que era un acto de barbarie y aseguró que la capital nunca había tenido un acto de provocación de tal magnitud .

Otra vez, como en hechos represivos ocurridos en el pasado, la estigmatización y descalificación de quienes ejercen su derecho a manifestarse se cuestiona y se les empieza a construir, con adjetivos y descalificaciones, como un sujeto amenazador para la sociedad y para el status quo.

No es casual que el mismo presidente del PRD, Jesús Zambrano, se sumara a cuestionar la violencia de estos días , en el Castillo de Chapultepec, justo en el acto de la firma del Pacto por México, al que concurrió la clase política en pleno, y el resto de los poderes fácticos del país.

Si se revisan detenidamente los calificativos impuestos a los manifestantes, aplican el término vandalismo como en su origen etimológico; los vándalos , eran un pueblo bárbaro de origen germánico que llegaba a destruir ciudades civilizadas .

En el discurso de los medios y de los políticos se aplica la descalificación a los vándalos , a quienes cometen actos de barbarie e incluso se habla de una especie de conspiración anarquista para atacar la capital.

Son exageraciones y descalificaciones que legitiman y justifican los actos de represión en contra de quienes ejercieron su libre derecho a manifestarse.

Y si de aplicar la ley se trata, la pregunta es por qué los policías no detenían in fraganti a quienes rompían vidrios y arrojaban piedras.

La convocatoria original a dicha marcha no era para atacar la capital, sino para manifestar su rechazo a la llegada del priista Enrique Peña, a quien se considera un gobernante que se hizo el poder ayudado por los grupos fácticos y las televisoras y que ganó la elección con trampas.

El movimiento YoSoy132 siempre se ha manifestado de manera pacífica, y ahora por la actuación de algunos participantes (ya sean manifestantes auténticos o infiltrados) se estigmatiza y desacredita todo el movimiento.

Pero incluso si quienes arrojaron piedras a hoteles y negocios en el DF y al edificio del PRI y de Televisa en Guadalajara fueran manifestantes no infiltrados, me parece

necesario reflexionar sobre lo que lleva a estos jóvenes a manifestar así su rechazo a un gobernante y a un sistema político, en lugar manifestarse políticamente de otro modo.

Ojalá no tuviéramos vidrios rotos ni reyertas en las manifestaciones públicas; pero igual ojalá no tuviéramos un país que en cada cambio de sexenio hay franjas amplias de la población que no considera legítimo a quien llega a gobernar; ojala no hubiera miles de jóvenes sin horizonte de futuro y desencantados de la política corrupta que ofrece la clase gobernante; ojalá no tuviéramos un país donde quien rompe un vidrio enfrenta la justicia con penas severas, mientras quienes roban y despojan a la nación quedan impunes; ojalá no tuviéramos un país donde miles de jóvenes consideran que ya no tienen otra opción política más que acciones radicales.

Pero este es el país que tenemos y más vale reflexionar por qué hemos llegado hasta aquí, antes que demonizar y descalificar a miles de jóvenes que han despertado a la vida política del país.

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@rmartin1011