Seguramente muchos se han preguntado por qué la publicidad que se ve en su celular es exactamente lo que necesita o son variaciones de lo que se había buscado minutos atrás en la computadora personal o en el móvil. Pues bien, esto es sólo la punta del iceberg en cuanto a la capacidad que tienen los datos que las personas generan en las páginas de Internet que se visitan y con las aplicaciones “gratuitas” que se tienen en el celular.

¿“Gratuitas”? Si no se paga por algo, no se es cliente, sino que la persona en sí es el producto en venta.

La información que se obtiene de los usuarios son principalmente los datos voluntarios, es decir, aquellos en los que se participa por gusto, como todos los datos que los usuarios ponen en sus perfiles de las redes sociales; y los datos observados, que son aquellos que se obtienen mediante las acciones e interacciones de los usuarios como son las búsquedas por Internet, las interacciones dentro de las aplicaciones o los datos de GPS pero que no son datos personales sensibles, como dirección o teléfono; sino son datos sobre el comportamiento, los gustos y las preferencias que tiene cada persona.

Pero, ¿quién obtiene estos datos y para qué se utilizan? Los datos los obtienen las organizaciones con las que se interactúa, ya sea por comprar algo, abrir una cuenta bancaria, cambiar de estado civil, contratar una mudanza en línea, usar aplicaciones y hasta escribir en un chat; estos datos son utilizados para estrategias de acción propias o para venderlos a personas interesadas, la venta de datos es de los principales negocios de Google, Facebook y Twitter.

Los datos son utilizados cada vez más en las distintas industrias en el mundo y aun cuando en México se va un poco lento, muchas de las grandes empresas del país ya los utilizan para ofrecer ciertos productos a ciertos sectores de la población.

En el 2013 (actualizada en el 2017), el Financial Times hizo una calculadora del valor de los datos de las personas tomando en cuenta factores demográficos, personales, familiares, de salud, de actividad, de consumo, entre otros. Por ejemplo, mis datos valen 0.2273 dólares americanos, lo cual de inicio no suena como un gran valor, pero si extrapolamos este dato y lo utilizamos como valor promedio, tomando en cuenta los aproximadamente 66.5 millones de usuarios de Facebook en México en el 2017, comprar los datos de todos los mexicanos que utilizamos Facebook tendría un costo aproximado de 15 millones de dólares.

Durante el 2017, en el mundo se vendieron más de 1,000 millones de smartphones; y tan sólo en México se vende uno por segundo. Si tomamos en cuenta que el mexicano pasa en promedio 5.30 horas del día utilizándolo, podemos inferir que este medio se ha convertido en la principal puerta de entrada al Internet y que tiene un alto potencial de crecimiento.

Hay quien dice que los datos son el petróleo de nuestra era y los algoritmos son el equivalente de las refinerías, pero a diferencia del petróleo, los datos no se queman, pueden reutilizarse, refinarse de más y obtener recursos derivados ilimitados.

El autor es Asset Management BBVA Bancomer senior analyst de Inteligencia de Mercados.

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