El país no puede darse el lujo de una confusión del tipo: ¿Está hablando como Secretario de Hacienda o como precandidato del PAN? .

¿Cuánto tiempo le queda a Ernesto Cordero en Hacienda? Su destape ha alterado el escenario y le obligará a adelantar su salida del gabinete. No podrá esperar hasta noviembre, como lo marcan los tiempos de su partido.

Quizá ni siquiera pueda aguantar hasta agosto, como especulaban algunos de sus más cercanos colaboradores hasta hace unos días. La aspiración abierta a la Presidencia es incompatible con la titularidad al frente de la Secretaría de Hacienda.

Es una cuestión de agenda, porque una precandidatura eficaz requiere tiempo completo, lo mismo que la operación eficiente de Hacienda. México aprendió con sangre, sudor y lágrimas el alto costo que tiene el mezclar la política partidista con la política económica. Así ocurrió en los peores momentos del priísmo y nadie quiere ese espectáculo de vuelta.

El Secretario debe representar al Estado mexicano sin sesgo partidista. En él descansan temas tan delicados como el cobro de impuestos; la supervisión del sistema financiero; la definición de metas para Pemex y CFE; el control de la deuda de los estados y municipios, y la asignación y entrega de presupuesto a miles de programas. México no puede darse el lujo de la confusión: ¿Habla el Secretario de Hacienda o el precandidato del PAN? .

Ernesto Cordero ha cumplido 17 meses de gestión eficaz al frente de la Secretaría de Hacienda. En este periodo superó el escepticismo de muchos observadores que dudaban de que este actuario de 42 años sería capaz de llevar con éxito la gestión. Sus resultados son sólidos y le han valido el reconocimiento como uno de los tres mejores ministros de Finanzas de América Latina, por parte de la revista AméricaEconomía. Su periodo al frente de las finanzas públicas nacionales coincide con una sólida recuperación macroeconómica e incluye la conducción exitosa de varias negociaciones, entre ellas el presupuesto del 2011. Llegó a acuerdos con diputados del PRD, PRI, PVEM y Panal, porque generó confianza entre sus interlocutores de todas las fuerzas políticas. Le reconocen honestidad, gran capacidad técnica y habilidad para proponer soluciones que trascienden la lógica partidista.

¿Podría volver a negociar con eficacia el presupuesto del 2012? Se ve difícil, más bien imposible. Con el destape, el Secretario de Hacienda ha perdido capacidad de maniobra y de realización de acuerdos. El apoyo presidencial le sirvió para darle credibilidad en negociaciones difíciles, pero las cosas cambiarán porque ese apoyo significa otra cosa de cara a las elecciones del 2012. El PRI y el PRD ahora tienen un incentivo para bloquear las propuestas que vengan de Hacienda, las grandes y las pequeñas: la reforma a Pemex que anunció Felipe Calderón en Bloomberg; la discusión del papel de la banca de desarrollo, o la revisión de los regímenes especiales que cuestan miles de millones al erario público. No es difícil suponer que algo parecido pasará con algunos de sus correligionarios. ¿Se imaginan a la gente de Josefina Vázquez Mota o de Santiago Creel impulsando acuerdos que beneficiarían a su rival? Yo tampoco.

Ernesto Cordero ha sido un Secretario de Hacienda muy eficaz. No podrá seguir siéndolo ahora que es aspirante abierto a la candidatura de su partido. Hacienda no puede ser una casa de campaña. ¿Cuánto tiempo más durará al frente de las finanzas públicas? La cuenta regresiva ya comenzó.

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