Actualmente, las casas de análisis ya están cocinando sus previsiones para este año. Como siempre, las hay para todos los gustos: para los optimistas, para los pesimistas, para los soñadores, para los catastrofistas, para los realistas, para los ilusos, para los desanimados, etcétera.

Pero les voy a contar una cosa: predecir lo que va a hacer el mercado el año que viene no sólo es difícil, sino que es imposible. La mayoría de analistas suelen decir que los mercados subirán entre 5 y 10% anual .

¿Por qué? Porque la media histórica a largo plazo se sitúa, efectivamente, en esa banda de rentabilidad. Pero si uno mira las rentabilidades de la Bolsa (la de EU, por lo menos, y en particular el S&P 500) año por año, uno se dará cuenta de que raras veces la rentabilidad se ha situado entre 5 y 10 por ciento.

La inmensa mayoría de los años, la rentabilidad o bien ha sido negativa, o bien se ha situado por encima de 10 por ciento... Y este año no parece que vaya a ser una excepción a esta regla (aunque nunca se sabe), ya que el S&P 500 acumula hasta el 18 de diciembre una rentabilidad (en dólares estadounidenses) de 15 por ciento.

Sé que habrá inversores que me dirán: Hombre, Fernando, hay factores que sí pueden influir en la rentabilidad de las bolsas, como la valoración del propio mercado, el crecimiento económico, las perspectivas de beneficios, etcétera .

Sí, todos estos factores y muchos más impactan en la rentabilidad Pero lo cierto es que, a corto plazo, tienen poca o nula influencia sobre la ganancia del mercado de valores. Para aquellos que quieren pruebas, les remito a un estudio realizado recientemente por la gestora estadounidense Vanguard ( Forecasting stock returns: What signals matter, and what do they say now? ).

Los analistas de estas gestoras han testeado la predictibilidad de la rentabilidad de los mercados en función de una multitud de factores (precio/beneficio del año, precio/beneficio de los últimos 10 años, la rentabilidad por dividendo, el crecimiento de los

beneficios, el crecimiento económico, los tipos de interés, las rentabilidades históricas, y un largo etcétera).

Pues bien, todos (insisto, todos) estos factores no sirven para explicar la rentabilidad que obtendrá el mercado a corto plazo (a un año vista). ¿Y a largo plazo?, me preguntaréis. Pues a largo plazo, de todos los factores analizados, el ratio precio sobre beneficio (y en particular el famoso PER de Shiller normalizado para tener en cuenta el ciclo económico) es el que mayor poder de predicción tiene.

¿Conclusión? No pierda tiempo en pensar qué rentabilidad obtendrá la Bolsa en el 2013 y céntrese en construir una cartera diversificada, con la que podrá afrontar unos mercados impredecibles.

5-10%

es la estimación de los analistas para la rentabilidad de los mercados en el 2013.

* Fernando Luque es editor de Morningstar publica artículos en Inversión, Economía del ABC y el diario Negocio en España. fondos@eleconomista.mx