Hay una ley de hierro: la burocracia crece por inercia, a menos que haya un esfuerzo titánico para impedirlo. En la administración de Calderón no lo hubo.

¿Qué hará Enrique Peña Nieto con la alta burocracia? Hasta ahora, el virtual Presidente electo no se ha referido en público a este tema, pero su equipo ha dejado ver que hay un plan para recortar. Hay mucha lonja que cortar, dicen. Las cifras oficiales les dan la razón: la alta burocracia del gobierno federal está integrada por poco más de 90,000 funcionarios. Cada uno de ellos gana más de 80,000 pesos al mes. Los mejor pagados reciben hasta 275,000 pesos mensuales, incluyendo prestaciones.

El PAN llegó al gobierno con la promesa de acabar con la corrupción y aumentar la eficacia. Para ello puso en marcha un proyecto de servicio civil de carrera que no ha terminado de cuajar. No está claro que hayan conseguido los objetivos de abatir la corrupción o aumentar la eficacia. Lo que sí generó es un crecimiento importante de la alta burocracia. Entre el 2001 y el 2010, el total de subsecretarios pasó de 85 a 335. Los mandos superiores se duplicaron de 4,095 a 8,217, de acuerdo con el trabajo que hoy publica Mauricio Rubí en El Economista.

Hemos hablado de administraciones panistas y cabe hacer matices entre Vicente Fox y Felipe Calderón. El guanajuatense venía del sector privado y trató de incorporar algunos criterios empresariales. No tuvo empacho en impulsar un incremento generalizado en los sueldos y salarios.

Tampoco tuvo límites financieros, en la medida en que la bonanza petrolera le dio recursos.

Calderón, en cambio, marcó diferencias. Ha congelado virtualmente los sueldos de la alta burocracia, aunque no pudo frenar su crecimiento. Hay una ley de hierro: la burocracia crece por inercia, a menos que haya un esfuerzo titánico para impedirlo. No lo hubo.

Producir ahorros significativos es un reto mayúsculo. ¿Cuánto se puede lograr realmente? López Obrador habló de 300,000 millones de pesos, que se obtendrían mediante recorte de 50% en los sueldos de la alta burocracia, pero su explicación no fue convincente. El presidente Calderón entró en esa discusión y dijo que el ahorro máximo posible son 2,000 millones. Esa cifra se obtendría con el despido de todos los altos funcionarios. Esta cantidad es difícil de creer y fácil de superar. Se podría ahorrar mucho más con el cierre de algunas delegaciones en los estados.

La cifra del ahorro posible es mayor de 2,000 millones, pero menor a 300,000 millones. Como si estuviéramos en un programa de concursos, podemos jugar a adivinar la cantidad, pero sería mejor activar la participación de la sociedad para encontrar soluciones. El conocimiento de los expertos en administración pública podría ser enriquecido con las ideas de estudiantes, amas de casa, empresarios y usuarios de los servicios públicos, entre otros. El gobierno de Mario Monti, en Italia, ha creado mecanismos para que los ciudadanos le ayuden a reducir el despilfarro en las oficinas públicas.

El enfoque macro se complementa con la visión de la gente común y corriente y de los organismos intermedios. Hay tela de donde cortar, oficinas que se pueden cerrar, procesos administrativos que se podrían eliminar y sueldos que se pueden recortar porque son más altos que los del sector privado.

Se puede tener un gobierno más eficaz a un costo menor. Es un asunto práctico y no un dogma ideológico. Hacer un recorte efectivo cuesta dinero y requiere un plan. ¿Lo tenemos?

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