Como regla general, el hombre más exitoso en la vida es el hombre que tiene la mejor información.

Benjamin Disraeli, político, escritor y aristócrata británico.

En principio, deberíamos suponer que todas las personas que cotidianamente tomamos decisiones financieras tendríamos una permanente y constante búsqueda de información que permitiera que esas decisiones estuvieran fundadas y, consecuentemente, fueran de la mejor calidad posible, con el fin de optimizar el rendimiento de nuestros recursos y minimizar el riesgo asociado a su administración.

Sin embargo, es más que evidente que las personas, e incluso muy frecuentemente las instituciones (al final de cuentas integradas por personas), no buscan información de manera permanente, lo que conduce a decisiones subóptimas, cuando no completamente inadecuadas.

Sobran los ejemplos recientes y antiguos de momentos en los que de manera masiva se han tomado decisiones de inversión que terminan en una seria afectación patrimonial.

Hace algunos años, por ejemplo, personas físicas, pero incluso tesorerías de empresas y de entidades gubernamentales, invirtieron en vehículos operados por una empresa llamada Ficrea, que aparentemente ofrecía rendimientos “garantizados”, muy superiores no sólo a la inflación, sino también al promedio vigente de las tasas de interés en ese momento.

En ese caso, la promesa de un retorno exorbitante inhibió el que los tomadores de decisión buscaran información adicional que les permitiera corroborar la validez y certidumbre de su inversión, lo que provocó severos quebrantos que, hasta la fecha, siguen afectando a cientos de personas y empresas.

Más recientemente, la burbuja que provocó la especulación en torno a las inversiones en Bitcoin llevó a miles de personas en el mundo a contratar inversiones de esta naturaleza, precisamente en momentos en que la especulación alimentó un crecimiento exorbitante del precio de esa criptomoneda, la cual posteriormente tuvo una estrepitosa caída, generando un quebranto brutal para muchas de las personas que participaron en esa inversión, sin haberse allegado información puntual para tomar decisiones adecuadas al respecto.

De acuerdo con el estudio “Financial attention and the demand for information”, de Qadan y Zoua’bi, se encontró que la atención por información financiera tiene una correlación positiva con el nivel de incertidumbre y de negatividad que refleja el sentimiento de los inversionistas. Ello implica que sólo cuando se trata de entornos económicos negativos los inversionistas buscan allegarse más información, lo que podría eventualmente llevarlos a ser más cautos en sus decisiones de inversión.

El estudio utilizó como referencia las consultas a sitios de Internet especializados en temas de información financiera, partiendo de la premisa de que muchas personas acuden a estos mecanismos de información, incluso por encima del consejo de expertos.

Aun no siendo necesariamente mejores fuentes información, la posibilidad de contar a través de sitios de Internet especializados con datos duros contrastables y verificables, que permitan conocer las bondades y sobre todo los riesgos de determinadas inversiones, resulta fundamental para que las decisiones de inversión tengan, por lo menos, riesgos conocidos y se eviten quebrantos financieros graves.

El sentimiento de los inversionistas es un tema que se puede medir de diversas formas y que típicamente está asociado a la percepción que las personas tienen respecto del entorno presente y sobre todo futuro, en términos de expectativas de potencial crecimiento de sus inversiones.

En la actualidad, México enfrenta un entorno particularmente negativo, ante perspectivas, fundadas en datos verificables, que apuntan a que el crecimiento económico para este año probablemente sea incluso inferior a 0.5%, con expectativas de crecimiento mayor (pero también sumamente bajo) para el 2020.

Si atendemos a las conclusiones de este estudio, hoy debería existir entre todas las personas que toman decisiones financieras (ya sea de mucho o poco volumen de recursos) una mayor inclinación para allegarse información dura, verificable y fundada, que le permita mejorar la calidad de sus decisiones.

En entornos inciertos es aun más importante mejorar las decisiones para evitar que al entorno negativo se sumen los efectos individuales de decisiones que comprometan el bienestar financiero futuro.

El autor es politólogo, mercadólogo, especialista en economía conductual y profesor en la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y presidente del Consejo para el Fomento de Fondo de Ahorro Educativo de Mexicana de Becas.

Síguelo en Twitter: @martinezsolares

Raúl Martínez Solares

CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo

Economía Conductual

El autor es politólogo, mercadólogo, financiero, especialista en economía conductual y profesor de la Facultad de Economía de la UNAM. CEO de Fibra Educa y Presidente del Consejo para el Fomento del Ahorro Educativo.

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